jueves, 21 de septiembre de 2017

Obispos Errantes - II

Entra la Conexión Oculta

En 1913, el viejo y cascarrabias líder de la casi fracasada rama inglesa del Antiguo Catolicismo Holandés, Matthew, recibió un visitante. El hombre de treinta años, atractivo, cultivado y entusiasta, que llamó a la puerta del Obispo Matthew era James Wedgwood, vástago de la notoria familia china Wedgwood de Inglaterra. Era un teósofo, un ávido seguidor del sistema neo-Gnóstico espiritual, hecho público desde 1875, por la noble rusa y prolífica escritora, H.P. Blavatsky. A diferencia de otros teósofos (y muchos de sus colegas en la New Age de hoy), Wedgwood valoró las tradiciones espirituales occidentales, tales como la magia ceremonial, masonería esotérica, y el misterio y la magia sagrada de los sacramentos Cristianos. Wedgwood unió el pequeño movimiento Católico Antiguo en Inglaterra, y después de pasado algún tiempo y algunas vicisitudes, llegó a ser Obispo en 1916. Muchos de sus seguidores teósofos también llegaron a ser atraídos por la majestuosa belleza, el misticismo de la Misa y otros sacramentos administrados por Wedgwood y sus asociados. Entre estos estaba el leonino "magnífico anciano" de la Sociedad Teosófica, el notable profesor, escritor y clarividente, Charles Webster Leadbeater. Pronto Wedgwood y Leadbeater se instalaron en Australia por un prolongado período de planificación y trabajo. El resultado fue un nuevo cuerpo eclesiástico que posee su liturgia distintiva, su filosofía, y costumbres. Vino ser llamada la Iglesia Católica Liberal, y con ella nació un nuevo misticismo oculto que debía tener influencias y consecuencias que fuesen más allá del número de personas de la nueva iglesia, y aún de su aliado mayor, la Sociedad Teosófica.

El decir que podría haber un Catolicismo Oculto no es tan absurdo como algunos podrían pensar. La historia abunda en prelados, sacerdotes, y monjas de la Iglesia católica que fueron dedicados y expertos ocultistas. Kabbalah, Hermetismo, Astrología y Magia fueron patrocinadas por numerosos Papas y frecuentadas por los hombres de la Iglesia (dependiendo de qué personas estaban implicadas, así como del periodo histórico, los practicantes de estas mismas disciplinas, también de vez en cuando, fueron quemados en la estaca por la Inquisición). Visto psicológicamente, la relación de la Iglesia y el ocultismo puede parecerse a la relación del ego y la sombra; a pesar de su frecuente conflicto, aparecen juntos y dependen bastante el uno del otro. El mayor alejamiento del catolicismo de su gemelo oscuro esotérico ocurrió después de la Iluminación, cuando las consideraciones racionalistas hicieron incursiones en la Iglesia. Incluso hoy, uno puede descubrir que las personas con intereses Gnóstico-Herméticos tienen más en común con los Católicos tradicionalista que con los modernistas Católicos del Vaticano II o con los Protestantes. Sin articular estos pensamientos conscientemente, los Católicos teosóficos del tipo de Wedgwood y Leadbeater parecen haber intuido estas relaciones arquetípicas y compatibilidades entre el catolicismo esencial y el ocultismo básico. Con estas intuiciones, pueden haberse hecho pioneros de un acercamiento al Cristianismo sacramental que tiene la significativa promesa del futuro de la religión Occidental.


Una Nueva Visión Mágica del Poder Sacramental

El líder del catolicismo oculto era indudablemente C.W. Leadbeater. Un antiguo sacerdote anglicano que había abandonado la iglesia, la familia, y el país para seguir a la Señora Blavatsky a la India, y en el mundo Teosófico de finales del siglo XIX, dejó una imagen misteriosa y convincente hasta su muerte a finales de los años treinta. Completamente fiel a las enseñanzas teosóficas, Leadbeater era sin embargo consciente de que la magia de los sacramentos cristianos era todavía muy necesaria para la humanidad contemporánea. Tan pronto como en abril de 1917, escribió en el Teósofo:

“Cuando el Gran Instructor Mundial era el último en la tierra, Él hizo un arreglo especial, en el que podemos pensar como un compartimiento de un reservorio de poder espiritual, que debería estar disponible para el empleo de la nueva religión que fundó, y que sus oficiales deberían estar autorizados, por el empleo de ciertas ceremonias, palabras, y signos de poder, a escribir sobre ello para el beneficio espiritual de su pueblo.”

El Obispo Leadbeater vio que por medio de sus facultades extrasensoriales era capaz de describir, con cierta exactitud, el mecanismo por el cual los sacramentos eran capaces de funcionar con eficacia. Con trabajos tales como "La Ciencia de los Sacramentos", o "La Cara Interior de las Celebraciones Cristianas", y su póstuma y recientemente publicada "Gnosis Cristiana", dejó una impresionante herencia en la que se manifestó, para satisfacción de muchos, que la Misa y otros sacramentos de la Cristiandad apostólica eran capaces de ayudar a la salud moral y al crecimiento transformable tanto de las personas de nuestra era como de las del pasado. La pequeña pero disciplinada iglesia que Leadbeater y Wedgwood fundaron, todavía existe en los cinco continentes; en países como Holanda, Australia, y Nueva Zelanda, y todavía posee numerosas e impresionantes iglesias con grandes congregaciones. Sin embargo, un serio golpe fue asestado a la Iglesia Católica Liberal, en los años treinta, cuando Jiddu Krishnamurti, quien fue anunciado por los principales teósofos como el vehículo del Instructor mundial (Cristo), abandonó la causa de su liderazgo, y criticó todos los ritos y ceremonias con particular vehemencia.

Leadbeater, y su nueva clase de catolicismo oculto, han actuado como influencias fundamentales para muchos de los Obispos Vagantes que lo siguieron, y quienes con frecuencia funcionaban fuera del cuerpo formal eclesiástico fundado por los Obispos teosóficos. Uno de esos clérigos era Lowell Paul Wadle, el representante principal en los Estados Unidos de las sucesiones traídas a este continente por el Obispo Errante francés Vilatte. El Obispo Wadle era un teósofo y un popular conferenciante en los círculos de espiritualidad alternativa, en particular en California. Un hombre encantador y amable, su influencia en el catolicismo oculto sólo estaba quizás por debajo de la de Leadbeater. Hablando pausadamente en su exquisitamente diseñada iglesia de San Francisco en Laguna Beach, California, él era un hombre a quien clérigos y laicos de muchas denominaciones buscaban para su consejo y compañía.

No resulta exagerado el afirmar que la oculta y teosófica visión introducida en la adoración de la iglesia sacramental por estos pioneros, tenía implicaciones de gran alcance y ejerció una profunda influencia que incluso es perceptible en la superficie. Muchas personas creativas han sido profundamente impresionadas por la posibilidad de una separación eficaz de los sacramentos del peso del dogma y la anticuada moralización con la que las iglesias establecidas inevitablemente han tendido a combinarlos. Uno ahora podría tener los beneficios de la gracia sacramental sin haber sido forzado hacia los sistemas de creencias y mandamientos que podrían ser contrarios a sus convicciones más profundas. Más de medio siglo antes, las liberales y permisivas tendencias teológicas, incursionaron en los bastiones principales de la Cristiandad sacramental; así, una apertura fue creada para la libertad, la creatividad y, lo que es más importante, para las clases poco convencionales de pensamiento mágico-místico dentro de la gracia y la belleza majestuosa del consagrado ceremonial de la Iglesia.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Obispos Errantes - I

Obispos Errantes
No todos los caminos llevan a Roma

+Stephan A. Hoeller


El oficio de Obispo es tan viejo como el cristianismo mismo. Ya, sobre el año 90, San Clemente de Roma, en una carta dirigida a la comunidad de Corinto, recordó a los Cristianos de ella que los apóstoles habían designado y ungido a los Obispos como sus sucesores válidos, y que estaría contra la voluntad de Dios que otra gente los sustituyera. En la temprana Cristiandad, hombres (y, parece, que mujeres) llamados episkopoi, recibieron la autoridad de sus predecesores, por la imposición de manos, para ejercer la plenitud del poder espiritual concedido por Jesús a sus apóstoles. Entonces, los Obispos delegaron funciones especiales, como la enseñanza, el perdón de los pecados, la curación y el asesoramiento, a los ministros para que actuaran como sus ayudantes. El oficio de Obispo es más antiguo que el de sacerdote, diácono, u otras órdenes menores de la iglesia, todo lo cual fue establecido en el segundo siglo, bastante más tarde que la orden apostólica de Obispo.

Los apóstoles y sus sucesores funcionaron de dos modos: unos eran conectados permanentemente a una ciudad particular y a un área geográfica donde se preocupaban por la salud moral de una comunidad Cristiana, mientras otros, inspirados por las palabras de su fundador que los manda a enseñar a todos los pueblos y naciones, viajando a tierras distantes, extienden el mensaje de su fe. Estos líderes viajaron lejos del Medio Este de la horquilla del cristianismo, penetrando incluso por países tan remotos como la India, como hizo al apóstol Tomás. Los apóstoles de Jesús como Tomás, Bartolomé, y Andrés, que no permanecieron en residencias fijas preocupándose por una comunidad establecida, pueden ser considerados como los primeros Obispos viajeros o "vagantes".

Más tarde, otras categorías de Obispos vagantes entraron por casualidad en escena. El emperador Constantino estableció al cristianismo como la religión estatal de su reino y continuó haciendo cumplir una unidad artificial sobre las comunidades cristianas. Antes de este tiempo, había una fuerte orientación pluralista de las comunidades y de sus líderes. Reconociendo una devoción común a Cristo y sus enseñanzas, se diferenciaron extensamente en la doctrina y la práctica. Con Constantino cambiaron las condiciones; "la ortodoxia" fue declarada por encima de todo. Forzaron a los que no se conformaron con abandonar la comunidad y a menudo sus lugares de residencia. Así pues, ellos se hicieron vagantes. Gnósticos, Nestorianos, Arrianos, Monofisitas, y otros líderes inconformes con los cristianos se hicieron Obispos vagantes. Una nueva tendencia fue creada. Se permitió a los conformistas al emperador permanecer como Obispos en funciones y disfrutar del apoyo del estado, sin embargo invitaron los que disintieron a marcharse y se hicieron vagantes. A pesar de todo, los vagantes tenían sus seguidores. Sus discípulos, el clero discrepante y los congregantes se reunían alrededor de ellos en cualquier parte donde fueran, a menudo obligando a las autoridades ortodoxas a actos de persecución. El resto de la historia es familiar y dolorosa.

Tempranamente, ya existió la transmisión de la autoridad apostólica fuera de la corriente principal de las iglesias de Roma, Constantinopla, Antioquía, y otras. Muchas de estas transmisiones fueron condenadas por su "grandes hermanos" como heréticas. Curiosamente, la validez de sus órdenes apostólicas, fueron reconocidas por sus críticos. Debido a una tradición temprana, articulada pero no inventada por San Agustín, la ortodoxia y la validez de la sucesión apostólica no fueron consideradas idénticas. Los Obispos podían ser herejes, aunque podrían ejercer su oficio como administradores de los sacramentos de una forma válida. Esta doctrina, (conocida como la doctrina Agustiniana de las órdenes) ha sido cumplida hasta estos días por la Iglesia Católica Romana. A condición de que "los vagantes" mantuvieran las mismas intenciones ordenando a sus sucesores como aquellas sostenidas tradicionalmente por la Cristiandad sacramental a través de las eras, ellos podrían pasar sus poderes sagrados y administrar los sacramentos de una manera que los Papas reconocerían como válidos. Tal es el carácter y el estado de los supuestamente llamados Obispos errantes como los que existen hoy.

El Moderno Episcopado Errante

Los Obispos vagantes existieron a través de la historia. En la Edad Media, los Obispos locales con frecuencia se quejaban al Papa de que prelados viajeros, que se movían por los pueblos, realizaban funciones reservadas a los Obispos, como confirmación de jóvenes y ordenamiento de sacerdotes y diáconos. En tiempos modernos, tras la Reforma, a veces tales actividades se convirtieron en la causa de la desaparición de grandes comunidades de la Iglesia de Roma. Una causa célebre implicó al Obispo francés Varlet quien, viajando por Holanda, comenzó a guiar a un grupo aislado dentro de la minoría Católica que permanecía en aquella tierra Calvinista. El Obispo Varlet fue finalmente persuadido a conceder el episcopado al líder de este grupo de Católicos holandeses, y en 1724, la Antigua Iglesia Católica Holandesa fue creada.

Esta comunidad leal, devotamente conservó su identidad como una Iglesia Católica separada de Roma, aún de mala gana fue reconocida como un cuerpo Católico válido por los Papas, y hoy todavía conserva este estado. En los registros del último consejo de la Iglesia Católica Romana (conocido como Vaticano II), la pequeña Antigua Iglesia Católica de Holanda es catalogada en la cima de la lista de observantes, lejos de tales enormes cuerpos Protestantes como las iglesias Anglicanas o Presbiterianas, debido a su validez incuestionada.

Otro lugar donde abundaron los Obispos Errantes fue en el territorio misionero cristiano antiguo del sur de India donde, según la tradición local,  más grande y vigoroso de todos los Obispos Vagantes, el Apóstol Tomás,descansa en una tumba no lejos de la ciudad de Madrás. Los Cristianos de Santo Tomás, originalmente Brahmines de la costa de Malabar, continuaron durante siglos como una serie de comunidades ferozmente independientes, por siempre afirmando sus derechos contra los Papas y Patriarcas quienes reclamaban la jurisdicción sobre ellos. Y entonces llegó a suceder que los obstinados Antiguos Católicos Holandeses y la facción Cristiana del sur de la India se convirtieron en los impremeditados antepasados de los Obispos Independientes o Vagantes, quienes ahora son contados por miles y están extendidos por todos los continentes del globo.

Los iniciadores de esta proliferación sin precedentes eran dos sacerdotes, uno inglés y otro americano-francés, quienes, en los últimos años del siglo XIX y principios del XX, recibieron la consagración en las manos de los representantes de los Obispos de los Antiguos Católicos Holandeses y del sur de la India. Eran Arnold Harris Matthew (1852-1919) y Joseph René Vilatte (1854-1929), respectivamente. Matthew se convirtió en el prelado principal de la Antigua Iglesia Católica en Gran Bretaña, mientras Vilatte trajo la rama de la originalmente sucesión Siria, de la Iglesia del sur de la India, a los Estados Unidos. No estando bajo las reglas tradicionales y restricciones respecto a las consagraciones de otros Obispos, estos dos prelados independientes continuaron imponiendo sus manos sobre un buen número de hombres a ambos lados de Atlántico, y así iniciaron una nueva era en la historia de los Obispos Errantes.

jueves, 14 de septiembre de 2017

¿Qué es ser Gnóstico? - III - FINAL

Hacia la Definición


    La búsqueda de definiciones nunca es fácil, sobre todo en campos como las ciencias sociales. En estas disciplinas se debe prestar mucha atención al contexto histórico en el que se desarrollan las creencias y las acciones. Diferencias cruciales y similitudes en matiz, tono y sutilezas del estado de ánimo son más importantes aquí que las definiciones duras y rápidas. El debate sobre el Gnosticismo, al parecer, se convierte en tales matices, y bien puede ser que no se pueda resolver mucho con las definiciones. Sin embargo, las actuales condiciones caóticas justifican un intento.

    En 1966, una asamblea distinguida de eruditos se reunió en Messina, Italia, con el propósito de llegar a algunas definiciones útiles del Gnosticismo. Los resultados de esta reunión no fueron alentadores. Los estudiosos propusieron restringir el uso del término "Gnosticismo" a ciertos movimientos "heréticos" del segundo siglo, mientras que el término más amplio "Gnosis" debía ser usado para referirse al "conocimiento de los misterios divinos por una élite". Sin embargo, este útil intento no logró aclarar la confusión.

    Las dificultades para fijar una definición de Gnosticismo están íntimamente conectadas con la controversia sobre sus orígenes. ¿No era más que un vástago herético, una rama excéntrica y aberrante del cristianismo, o era la última expresión de una larga tradición, mayormente oculta, que había existido durante siglos antes de la era cristiana? Nadie ha respondido a estas preguntas con una autoridad final.

    Para comprender el Gnosticismo, dijo Hans Jonas, uno necesita algo muy parecido a un oído musical. Tal "oído musical" Gnóstico no es fácil. Una persona que aparentemente la posee es el Profesor Clark Emery de la Universidad de Miami. En un pequeño trabajo sobre William Blake, Emery resume doce puntos sobre los que los Gnósticos tendían a estar de acuerdo. En ninguna parte de la literatura actual he encontrado otra cosa tan concisa y precisa al describir las características normativas de los mitos Gnósticos. Por lo tanto, lo presentaré aquí como una colección sugerida de criterios que uno podría aplicar para determinar qué es el Gnosticismo. Las siguientes características pueden considerarse normativas para todos los profesores y grupos Gnósticos en la era del Gnosticismo clásico; Por lo tanto, aquel que se adhiere a alguno o a todos ellos, hoy en día podría llamarse propiamente Gnóstico:

1.- Los Gnósticos postularon una unidad espiritual original que llegó a dividirse en una pluralidad.

2.- Como resultado de la división precósmica se creó el universo. Esto fue hecho por un líder que poseía poderes espirituales inferiores y que a menudo se asemejaba al Jehová del Antiguo Testamento.

3.- Una emanación femenina de Dios estaba involucrada en la creación cósmica (aunque en un papel mucho más positivo que el líder).

4.- En el cosmos, espacio y tiempo tienen un carácter malévolo, y pueden ser personificados como seres demoníacos que separan al hombre de Dios.

5.- Para el hombre, el universo es una gran prisión. Está esclavizado tanto por las leyes físicas de la naturaleza como por leyes morales tales como el código mosaico.

6.- La humanidad puede ser personificada por Adán, que se engaña en el sueño profundo de la ignorancia, sus poderes de auto-conciencia espiritual se paralizan por la materialidad.

7.- Dentro de cada hombre natural hay un "hombre interior", una chispa caída de la sustancia divina. Puesto que esto existe en cada hombre, tenemos la posibilidad de despertar de nuestra estupefacción.

8.- El efecto que produce el despertar no es obediencia, fe, o buenas obras, sino Conocimiento.

9.- Antes de despertar, los hombres experimentan sueños con problemas.

10.- El hombre no alcanza el conocimiento que lo despierta de estos sueños por la cognición, sino a través de la experiencia reveladora, y este conocimiento no es información, sino una modificación del ser sensato.

11.- El despertar (es decir, la salvación) de cualquier individuo es un evento cósmico.

12.- Desde que el esfuerzo es restaurar la totalidad y la unidad de la Divinidad, la rebelión activa contra la ley moral del Antiguo Testamento es impuesta a todo hombre. -6-

    El notable sociólogo Max Weber escribió en su libro "La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo" que "la perfecta definición conceptual no puede encontrarse al principio, sino que debe dejarse hasta el final de la investigación". Eso es lo que hemos hecho también en la presente investigación. Los doce puntos de Emery son coherentes con la propuesta del coloquio de Messina. El Gnosticismo del siglo II se toma como el modelo principal para todas estas definiciones, una práctica que parece ser sensible. Tampoco se reconoce por separado a ninguna denominada "Gnosis ortodoxa" a la que se alude a veces, más como figura de discurso que como cualquier fenómeno histórico discernible, en los escritos de algunos de los Padres de la Iglesia contemporáneos sobre los Gnósticos. Parecería que lo que sea excluido por las definiciones de Emery y por el protocolo de Messina puede considerarse más rentable desde perspectivas doctrinales que no sean Gnósticas.

    Sea cual sea el valor de esta línea de investigación, al menos llama la atención sobre definiciones históricamente intachables y terminológicamente definidas. Esto es mucho más de lo que la literatura actual -especialmente de la variedad semipopular- posee. Las categorizaciones divisivas que separan a los "falsos Gnósticos" de los "auténticos Gnósticos", especialmente sobre la base de ortodoxias que nunca fueron relevantes para el Gnosticismo o para los Gnósticos, pueden tener que ser descartadas a la luz de tales definiciones.

    La proyección aleatoria de modas y entusiasmos contemporáneos (como el feminismo y la hipótesis de Gaia) sobre el Gnosticismo, también tendrían que ser controlados. Pero todo esto parece un pequeño precio a pagar por algún orden y claridad en este campo. Podríamos tener que tomar en serio la irónica admonición de Alicia en el País de las Maravillas:

    "Cuando uso una palabra", -dijo Humpty Dumpty, ... "significa exactamente lo que yo elijo que signifique, ni más ni menos."

    "La cuestión es", -dijo Alicia, "si puedes hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes."


NOTAS
1. Ioan P. Culianu, “The Gnostic Revenge: Gnosticism and Romantic Literature,” in Gnosis und Politik, Jacob Taubes, ed. (W. Fink, 1984), p. 290; quoted in Arthur Versluis, “‘Gnosticism,’ Ancient and Modern,” in Alexandria 1 (1991), pp. 307-08.

2. Charles A. Coulombe, “Solovyev: Gnostic or Orthodox?”, New Oxford Review, November 1991, pp. 28-29.

3. Richard Smith, “The Modern Relevance of Gnosticism,” in James M. Robinson, ed., The Nag Hammadi Library, third edition (Harper & Row, 1988), pp. 532-49.
4. Ibid., pp. 540-41.

5. Giovanni Filoramo, A History of Gnosticism (Basil Blackwell, 1990) p. XIV.

6. Clark Emery, William Blake: The Book of Urizen (University of Miami Press, 1966), pp. 13-14.

lunes, 11 de septiembre de 2017

¿Qué es ser Gnóstico? - II

Dificultades Tradicionales

    Otra, a veces confusa, voz proviene de escritores que están empeñados en demostrar que dentro de las religiones mayores existentes puede encontrarse una tradición secreta de Gnosis que no es idéntica al Gnosticismo "herético" de los primeros siglos del cristianismo. Aldous Huxley, en su obra de 1947, promulgó una especie de Gnosis que era en efecto un misterio reservado a las élites, revelado en los albores de la historia y transmitido a través de diversas tradiciones religiosas, donde aún se mantiene a pesar de su ostensible incompatibilidad con los dogmas oficiales de esas tradiciones. Con este punto de vista, Huxley se aproximó a la posición más radical de los tradicionalistas, como René Guénon y Frithjof Schuon.

    Huxley, por otro lado, nunca juzgó a nadie que se llamara a sí mismo Gnóstico. Uno sólo podría desear que lo mismo pudiera decirse de otros tradicionalistas. Los seguidores de Guénon (que nacido como católico, convertido al Islam de una manera no tradicional) a menudo castigan a los primeros Maestros Gnósticos de una manera que recuerda a los polémicos antiguos más extremos, como Ireneo o Tertuliano.

    La tradicionalista división de los escritores Gnósticos en "falsos Gnósticos" y "Gnósticos auténticos" refleja unas normas que no son nada más que arbitrarias. La investigación contemporánea indica que durante los primeros tres o cuatro siglos de nuestra era, todavía no había una verdadera ortodoxia y por lo tanto tampoco una herejía. En su lugar, muchas opiniones sobre cuestiones religiosas, incluida la Gnosis, florecieron una al lado de la otra. Ciertamente hubo desacuerdos, pero extrapolar arbitrariamente los estándares de falsedad y autenticidad de estas polémicas no parece justificado.


Ambigüedades académicas

    La edición de 1988 de La Biblioteca de Nag Hammadi, contiene un extenso epílogo titulado "La relevancia moderna del Gnosticismo". -3- Su autor, Richard Smith, ostensiblemente revisa los numerosos desarrollos en la cultura occidental que parecen estar relacionados con el Gnosticismo. Se podría esperar que aquí por fin pudiéramos encontrar una definición del verdadero Gnosticismo, y una lista de escritores y pensadores modernos que podrían aparecer como sus representantes. Lamentablemente, este no es el caso.

    Smith menciona una serie de figuras importantes de la cultura moderna a partir del siglo XVIII que simpatizaban con el Gnosticismo. Al leer este epílogo, sin embargo, uno tiene la impresión de que pocas de estas figuras seminales poseían una definición adecuada del Gnosticismo, y que, por lo tanto, más a menudo hacían mal uso y malversaban el término.

    El historiador del siglo XVIII Edward Gibbon, por ejemplo, es acusado de una "mentira traviesa" al referirse a los Gnósticos en términos complementarios. (Es cierto que Gibbon no compartió la baja estima que los Padres de la Iglesia tuvieron a los Gnósticos, pero ¿esto lo convierte en un mentiroso?). Y las simpatías Gnósticas y Maniqueas de Voltaire se representan como motivadas por su oposición a la autoridad eclesiástica. ¿Pero el gran filósofo podría haber tenido otras razones para mantener sus puntos de vista? Es bien sabido que Voltaire era un Francmasón ardiente, y que podía haber recibido información favorable sobre los Gnósticos a través de las corrientes esotéricas que fluían en las fraternidades secretas de su tiempo. Tal vez estaba al tanto de conocimientos desconocidos para Smith.

    En la misma línea, Smith implica que C.G. Jung se apropió del Gnosticismo convirtiéndolo en teoría psicológica. "Jung toma todo el mito dualista y lo ubica dentro de la psique", escribe Smith -4-. Personalmente, he dedicado la mayor parte de mi vida a explorar la relación del pensamiento de Jung con el Gnosticismo, de modo que tales afirmaciones me tocan en un nervio.

    Jung no sólo estaba interesado en los Gnósticos, sino que los consideraba los descubridores y ciertamente los precursores más importantes de la psicología profunda. La asociación entre la psicología de Jung y el Gnosticismo es profunda, y su alcance se revela cada vez más con el paso del tiempo y con la mayor disponibilidad de las escrituras de Nag Hammadi.

    Mis estudios me han convencido de que Jung no tenía la intención de localizar el contenido de las enseñanzas Gnósticas en la Psique pura y simple. Decir que el gnosticismo es "nada más que" la psicología habría horrorizado a Jung, pues se opuso al concepto de "nada más que". Lo que hizo que la visión de Jung fuese radicalmente diferente de la de sus predecesores era simplemente esto: creía que las enseñanzas y mitos Gnósticos se originaban en la experiencia psicoespiritual personal de los sabios Gnósticos. Lo que se origina en la psique lleva la huella de la psique. De ahí la estrecha afinidad entre el Gnosticismo y la psicología profunda. El punto de vista de Jung puede llamarse así una interpolación, pero no una apropiación. La necesidad de definiciones aparece más que nunca a la luz de tales controversias.

Modelos psicológicos y existencialistas

    El erudito italiano Giovanni Filoramo llama la atención sobre el hecho de que las escrituras de Nag Hammadi fueron acogidas favorablemente por un amplio público, en parte porque "ciertas áreas del panorama cultural habían mostrado una disposición, una peculiar sensibilidad a los textos... que trataban de un fenómeno que ellos mismos habían ayudado, de alguna manera, a mantener vivo". -5-

    Una de las personas que mantuvieron vivo el fenómeno Gnóstico fue el colaborador cercano de C.G. Jung, el erudito Gnóstico Gilles Quispel, que trabajó mucho y duramente en relacionar la antigua Gnosis de Valentino y otros maestros con la Gnosis moderna de la psicología analítica. Él veía el esfuerzo Gnóstico como implicando la penetración profunda en el yo ontológico, y resultando análogo a la psicología profunda. La obra principal de Quispel sobre el tema, Gnosis als Weltreligion ("Gnosis como una religión mundial", publicado en 1972), explica en detalle la relación del modelo de Jung con las enseñanzas Gnósticas. Quispel, al igual que el propio Jung, no redujo las enseñanzas Gnósticas a la psicología profunda, sino que más bien señaló a la psicología profunda como una clave para entender el Gnosticismo.

    Otra figura clave en la reevaluación del antiguo Gnosticismo fue Hans Jonas. Estudiante del filósofo existencialista Martin Heidegger en la década de 1930, Jonas volvió su atención a la sabiduría de los Gnósticos y descubrió en ellos un antiguo pariente de la filosofía existencial. El pesimismo existencialista sobre la vida terrenal, y la alta consideración por la experiencia frente a la teoría, encontró así a un antepasado y a un análogo. Aunque era crítico con el aparente "nihilismo" de los Gnósticos, Jonas fue, junto con Jung, una de las figuras más importantes en traer las enseñanzas Gnósticas a una perspectiva moderna.

    El vínculo efectuado por Jung y Jonas entre el Gnosticismo en el pasado y las filosofías vivas en el presente fue de crucial importancia, y estuvo muy cerca de suministrar a la Gnosis y al Gnosticismo definiciones vitales y vivientes. Las preguntas planteadas (y contestadas) por los antiguos Gnósticos se revelaron ahora, no como extravagantes y extrañas, sino como discusiones anteriores sobre temas abordados en tiempos más recientes por Freud, Jung, Kierkegaard, Heidegger y muchos otros.


lunes, 4 de septiembre de 2017

¿Qué es ser Gnóstico? - I


Por Dr. +Stephan A. Hoeller

    ¿Estamos asistiendo a un redescubrimiento del Gnosticismo? A juzgar por la creciente nueva literatura y el uso creciente de los términos "Gnosis" y "Gnosticismo" en publicaciones populares, la respuesta parecería ser sí.

    Hace sólo veinticinco años, cuando se usaba la palabra "Gnóstico", era muy probable que se interpretara erróneamente como "agnóstico" y, por lo tanto, la declaración se convertía en lo contrario. Tales malentendidos son mucho menos probables hoy en día. Sin embargo, el aumento de la atención académica (comenzando con el descubrimiento de las escrituras de Nag Hammadi en 1945) y el consiguiente interés popular han producido una confusión de lenguas que es todo menos útil para el investigador sincero en materias Gnósticas. A menudo es difícil incluso decir lo que se entiende por la palabra.

    La dificultad en la definición del Gnosticismo no es enteramente de origen reciente. Ya en 1910 se publicó en Londres un librito que en muchos aspectos prefiguró las tendencias actuales, incluidas las dificultades de definición. El título de la obra fue "Gnosticismo: La apostasía venidera". El autor, un tal D.M. Panton, era un celoso defensor de la ortodoxia cristiana, que la sentía amenazada por un renacimiento Gnóstico emergente.

    El Gnosticismo, escribió Panton, ha surgido en el siglo XX en las formas de la Teosofía, la Ciencia Cristiana, algunas formas de espiritualismo y en lo que se llamó la "Nueva Teología", que había sido introducida principalmente por los escritores alemanes sobre la religión. (Una biografía de Marcion por el teólogo Adolf von Harnack creó mucho interés y controversia en ese momento.) Mientras cripto-Gnósticos anteriores, tales como Emanuel Swedenborg, William Blake, George Fox, y Elias Hicks camuflaron sus creencias heréticas, Panton discutió, los Gnósticos del siglo XX ya no se molestaron con el ocultamiento. Los movimientos Gnosticistas de principios del siglo XX, escribió Panton, eran "franca y jubilosamente Gnósticos". Su pensamiento y sus movimientos llevaron dentro de ellos el "corazón palpitante del Gnosticismo, tal vez el enemigo más temido que la fe cristiana haya enfrentado".

    De alguna manera, las tiradas anti-Gnósticas de Panton tienen una ventaja sobre gran parte de la literatura más reciente, pues Panton todavía poseía una clara comprensión de lo que constituye el Gnosticismo. Tal no es el caso hoy. Si contrastamos estos análisis de principios del siglo XX con algunas corrientes, podemos reconocer la claridad de nuestra comprensión. En una publicación europea relacionada con los aspectos contemporáneos del Gnosticismo, Ioan Culianu escribe:

    "Una vez creí que el Gnosticismo era un fenómeno bien definido, perteneciente a la historia religiosa de la antigüedad tardía. Por supuesto, estaba dispuesto a aceptar la idea de las diferentes prolongaciones de la Gnosis antigua, e incluso la de la generación espontánea de puntos de vista del mundo en los que, en momentos diferentes, los rasgos distintivos del Gnosticismo se repiten. Sin embargo, pronto me enteré de que era una naïf. No sólo la Gnosis era Gnóstica, sino que los autores católicos eran Gnósticos, los neoplatónicos también, la reforma era Gnóstica, el comunismo era Gnóstico, el nazismo era Gnóstico, el liberalismo, el existencialismo y el psicoanálisis eran Gnósticos también, la biología moderna era Gnóstica, Blake, Yeats y Kafka eran Gnósticos... Aprendí además que la ciencia es Gnóstica y la superstición es Gnóstica... Hegel es Gnóstico y Marx es Gnóstico. Todas las cosas y sus opuestos son igualmente Gnósticas." -1-

    Por lo menos una circunstancia emerge de esta declaración, que es ampliamente pasada por alto en América. En Europa, la "Gnosis" y el "Gnosticismo" se usan casi siempre de forma intercambiable. La sugerencia de que el término "Gnosis" debería usarse para describir un estado de conciencia, mientras que el "Gnosticismo" debería denotar el sistema Gnóstico, nunca lo ha logrado. El uso de este Gnosticismo clásico de Valentinus, Basilides y otros, persiste en la literatura europea, incluyendo los escritos de eruditos tales como Gilles Quispel, Kurt Rudolph y Giovanni Filoramo (por mencionar algunos de los más recientes). Es cierto que Robert McLachlan presentó una propuesta para usar estos términos de otra manera, pero el uso actual en Europa no lo ha seguido.

    Es evidente que una palabra usada de manera tan contradictoria ha perdido su significado. No es de extrañar que el escritor Charles Coulombe se desespere por la situación al escribir en una publicación católica:

    En realidad, el "Gnosticismo", como el "protestantismo", es una palabra que ha perdido la mayor parte de su significado. De la misma manera que necesitamos saber si un escritor "protestante" es calvinista, luterano, anabaptista o lo que sea, para evaluarlo correctamente, también debe identificarse el "Gnóstico". -2-


Una confusión política

    Una de las más confusas voces proviene de la disciplina de la ciencia política. En su Walgreen Lectures de la Universidad de Chicago en 1951, el erudito emigrado Eric Voegelin se elevó en defensa de lo que llamó la "tradición clásica y cristiana" contra lo que percibió como el "crecimiento del Gnosticismo".

    Esta salva inicial fue seguida por libros como “La Nueva Ciencia de la Política”, el multivolumen "Orden e Historia" y "Ciencia, Política y Gnosticismo". Voegelin se convirtió en un profeta de una nueva teoría de la historia, en la que el Gnosticismo desempeñó un papel muy nefasto. Todas las ideologías totalitarias modernas estaban de algún modo espiritualmente relacionadas con el Gnosticismo, dijo Voegelin. Los marxistas, los nazis y casi todos los demás, que el buen profesor consideraba reprobables, eran en realidad Gnósticos, comprometidos con el "final inmanentizado" (eschaton immanentised), reconstituyendo la sociedad en un cielo en la tierra. Puesto que los Gnósticos no aceptaban el final cristiano convencional del cielo y el infierno, Voegelin concluyó que debían estar involucrados en una revolución milenarista de la existencia terrenal.

    Al mismo tiempo, Voegelin estaba obligado a admitir que los Gnósticos consideraban que el reino terrenal era generalmente desesperanzado e irremediable. Uno se pregunta cómo el irremediable reino terrenal podría convertirse en el "eschaton immanentised" de una utopía terrenal. Que los nuevos Gnósticos de Voegelin no tuvieran conocimiento ni simpatía con el Gnosticismo histórico tampoco le molestaron.

    La confusión de Velogelin era empeorada por un número de pensadores políticos conservadores, principalmente con conexiones católicas. Thomas Molnar y Steven A. McKnight siguieron las teorías de Voegelin a pesar de sus evidentes inconsistencias. En opinión de Molnar, los Gnósticos no sólo eran responsables de todo el utopismo moderno, sino también del apego desmesurado de la gente moderna a la ciencia y a la tecnología. La visión científica del mundo, dijo esta gente, es de hecho una visión Gnóstica del mundo, y es responsable de tratar a los seres humanos como máquinas y de hacer sociedades en colectivos mecanizados.

    La visión politizada del Gnosticismo continúa teniendo sus adherentes, pero éstos se reclutan cada vez más desde la franja lunática. Los Gnósticos siguen siendo representados como subversivos peligrosos en las revistas pulp y en oscuros panfletos de conspiración que "exponen" a los Francmasones, Satanistas y otras plagas. Mientras tanto, los pensadores conservadores respetables han abandonado la cuestión Gnóstica. Algunos, como el erudito y ex senador de los Estados Unidos S. I. Hayakawa, han sometido a Voegelin y sus teorías a severas críticas y ridiculizaciones.

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NOTAS

1. Ioan P. Culianu, “The Gnostic Revenge: Gnosticism and Romantic Literature,” in Gnosis und Politik, Jacob Taubes, ed. (W. Fink, 1984), p. 290; quoted in Arthur Versluis, “‘Gnosticism,’ Ancient and Modern,” in Alexandria 1 (1991), pp. 307-08.

2. Charles A. Coulombe, “Solovyev: Gnostic or Orthodox?”, New Oxford Review, November 1991, pp. 28-29.

domingo, 20 de agosto de 2017

Un Compañero/a para Toda la Vida.


UN COMPAÑERO/A PARA TODA LA VIDA
Dra. Clarissa Pinkola Estés.



1- Elige a alguien como si fueses ciego.
Cierra los ojos y observa qué puedes sentir de esa persona, de su gentileza, su lealtad, su comprensión, su devoción, su habilidad para ocuparse de ti, su habilidad para cuidar de sí mismo como un ser independiente. En nuestra cultura nos basamos mucho en lo que vemos con nuestros ojos externos. Pero cuando miramos al objeto de nuestro amor, es mucho más importante lo que vemos con los ojos cerrados.

2- Elige a alguien que tenga la habilidad de aprender.
Si hay algo que verdaderamente hace diferencia entre un amante para toda la vida y uno fugaz, es una persona que tenga la habilidad de aprender. Dice el refrán “el ignorante es poco tolerante”. Aquellos que no pueden aprender cosas nuevas, ver las cosas a la luz de lo nuevo, ser curiosos acerca del mundo y de cómo funcionan las cosas o las personas, a menudo se cierran y dicen. “No, esto tiene que ser así, de este modo” y para una relación de toda la vida es mejor estar con alguien que se abra y se cierre aprendiendo y evolucionando.

3- Elige a alguien que quiera ser como tú, fuerte y sensible a la vez.
Para no confundir el significado de estas palabras, no relacionarlas con la rigidez y la fragilidad. La fuerza en el sentido en que es fuerte un árbol: pueden soplar fuertes vientos pero se sostendrá porque es flexible y se moverá para adelante y para atrás con el viento. Y en cuando a la sensibilidad, estoy hablando de ver, estar alerta a las cosas que están alrededor de uno. Algunas personas pueden necesitar una pequeña ayuda en esto, pero a menudo en algún en algún lugar profundo en su mente, o en su corazón, ya están despiertos y alerta a todas estas cosas, si bien no saben cómo articularlas. Y es por eso que el número 2 es tan importante: la habilidad para aprender. Puedes tener todas las posibilidades, todas las potencialidades del mundo para ser amable, amoroso, devoto, bueno y el mejor amante conocido del género humano pero si no puedes aprender a desarrollar ese potencial. ¡Entonces no sirve de nada!

4- Elige a alguien que cuando lo hieras, sienta dolor y te lo muestre.
Y viceversa… elige a alguien que cuando te hiera, vea tu dolor y lo registre. Esto es muy importante. Hay muchos modos en que la gente muestra el dolor. A veces reclamando es una de las cosas que hacen las personas más extrovertidas. Reclaman, se vuelven locos… pero es su propia expresión de dolor. Lo peor es cuando le haces a tu compañero algo que no es amable, o que es impensado y él no muestra reacción. Como si no se permitiera a sí mismo mostrarse verdaderamente humano en tu presencia. Pasamos por muchas relaciones o unas cuantas, antes de encontrar a alguien con quien querríamos pasar nuestra vida. Sentimos las heridas en tantas relaciones que empezaban con grandes esperanzas pero que terminaban con fallas y accidentes. Por otro lado, te vas a encontrar con otro que no está intacto, que también está herido de algún modo. Como resultado de esto es que la habilidad de tu compañero de mostrar su dolor es tan importante como su habilidad para percibir tu dolor. ¡Es muy importante! Porque por naturaleza de las relaciones hay momentos de tensión en que  presionamos o hicimos algo que lastimó al otro y esto no puede ser evitado completamente, pero no debe ser la misma herida una y otra vez. La gente tiene que aprender cada vez. Puede que alguien haya acumulado enojo y sufrimiento, heridas de los amantes anteriores, y haya adquirido así la habilidad de herir al nuevo amante y hasta ser desbordado por el deseo de herirlo. Entonces debe ser capaz de parar, de detenerse cuando ve el dolor en la otra persona.

5- Elige a una persona que tenga una vida interior.
Trabajando, dibujando, escribiendo, a través de la meditación, la religión, algo que ame. Elige a una persona que esté en viaje y te vea como a un compañero de camino, un compañero de viaje. La habilidad para estar completamente con el otro y al mismo tiempo enteramente separado es muy importante. Las relaciones son cíclicas y hay momentos para estar muy cerca el uno del otro y otros momentos para apartarse.

6- Elige a alguien que tenga pasiones similares a las tuyas en la vida.
Una relación construye una memoria. Estas memorias, lo compartido, son el “pegamento” lo que une la relación. Por el placer que es recordar buenos tiempos juntos, pero también los tiempos duros. Si no hay nada que verdaderamente disfruten juntos, es muy difícil pasar estos tiempos con el otro. Aun cuando cada uno pueda ser muy distinto del otro y hacer cosas muy diferentes, tiene que haber algo, algo tan simple como descansar juntos en la bañera o secarse juntos el pelo al sol, o dar vuelta a la manzana cada noche, o cualquier cosa de estas muy simple… sé que estarás pensando, cepillarse juntos los dientes a la mañana… Si, poco más que esto.

7- Elige a alguien que tenga valores similares.
En cuanto a tener hijos, al nacimiento de los niños, la familia, roles de hombres y mujeres y las ideas acerca del dinero y la religión. Tal vez todas estas cosas juntas son el ideal y no las puedas encontrar todas sobre todo al principio de la relación, pero puedes tener esto en cuenta. Elegir a alguien que tenga valores similares tiene que ver con disminuir las fricciones en la relación y estas cosas deben sintonizarse si ha verdadero compromiso. Esta sintonía debe darse también en un nivel pragmático y cuando se da en estos niveles prácticos en más fácil que pueda darse en otros niveles más sutiles.

8- Elige a alguien compasivo, a alguien que sea capaz de escuchar, a alguien que te dé tiempo.
Particularmente si eres una persona impulsiva, al tener un compañero que no sea tan impulsivo como tú, eventualmente hallarás cierta lentitud que será buena para ti. También alguien que sea un poco lento, al estar con un compañero que sea bien distinto se acelerará un poco. Y podrán después de un tiempo hallar un ritmo propio de la relación. A veces las personas tienen que estar ocho o nueve años hasta tener este ritmo completamente desarrollado. Lleva tiempo construir un milagro… no un milagro porque estén juntos sino por la fuerza que hay en el centro de una relación por la profunda guía del amor.

9- Elige a alguien que se pueda reír de sí mismo.
Poder hacer un chiste y reír de la situación y de sí mismo es muy importante. Pero supongamos que no tienes un compañero muy chistoso, elige a alguien que pueda parar una discusión y aprender a reírse de la situación (vuelve al punto 2, alguien que tenga habilidad para aprender).

10- Elige a alguien a quien puedas tolerarle las fallas y características.
En los momentos de tensión y cansancio, las cosas que más te atraerían de un compañero, las cosas más encantadoras, serían las que después te volvería loca… Así que no pienses que podrías vivir con alguien que tiene cosas que realmente molesta a las otras personas y que para ti no son importantes porque él o ella las está haciendo y él o ella es tu amante. Hay algunas cosas que son intolerables en cualquier relación sea el matrimonio o las sociedades y los negocios. Tales como el alcoholismo, el abuso sexual, el juego, las actividades criminales, Una persona que no dice la verdad, una persona que no te puede mirar a la cara, una persona por la que no podrías dar fe, una persona que puede hacer cualquier cosa por tapar sus errores. Todo eso sería construir una relación en un terreno inseguro.

11- Ser amigos y no-solo amantes.
Y no es solo que digas “si yo sé lo que eso significa, significa que me guste y que lo ame” Significa más que eso y un modo de juzgarlo es pensar. ¿Harías por tu pareja lo que estás dispuesta a hacer por tu mejor amigo? ¿Estás dispuesta a escucharlo, estás dispuesta a hablar de las cosas de las que él tiene ganas de hablar, a prestar atención a los detalles de lo que dice o tiene ganas de hacer? Esto no significa que tengan que estar cuidándose el uno al otro siempre y para siempre, pero sobre ciertas bases y en algunos detalles por cierto que deben hacerlo. Entonces cuando pienses en lo que harías por tu mejor amigo y en lo que harías por tu amante, las cosas se aclararán para ti.


miércoles, 16 de agosto de 2017

Eros y Gnosis - V - FINAL



Libertarismo Sexual

    Los Gnósticos modernos no son anticuarios. No es nuestro propósito tratar de resucitar la tradición Gnóstica en su forma antigua, sino que nos esforzamos por retraducir los elementos disponibles de la sabiduría Gnóstica en formas apropiadas para el presente. Una de las características más relevantes del Gnosticismo antiguo es lo que podría llamarse el libertarismo de los Gnósticos. Los documentos disponibles escritos por, o atribuidos a, tales luces de la Gnosis como Valentinus, Basilides, Marcion, Carpocrates, Epiphanes y otros, son todos completamente libertarios en espíritu. Todos estos maestros y líderes Gnósticos no tendrían ninguna dificultad en aceptar el siguiente ejemplo de razonamiento libertario: "Tú, como persona, eres más capaz de controlar tu vida que yo. Tu vida es tu asunto personal, para mejor o peor, a menos que en la vida de "tu vida" puedas perjudicar o poner en peligro la vida y el sustento de los demás. Ninguna persona, ni grupo de personas en esta tierra, tiene ningún derecho lógico para interferir contigo, excepto que les estés lesionando o dañando." (A Libertarian's Platform de James C. Ingebretsen). Aún cuando la vida política, económica y religiosa de las personas es su asunto personal, también lo es su vida sexual. Hay que hacer que las garras de los autoritarios demiurgos de este mundo se retraigan de las habitaciones de los hombres y  mujeres libres. Las relaciones sexuales que no perjudiquen, ni que tampoco perjudiquen a nadie, no deberían preocupar a la legislación ni a la policía. Las vagas conjeturas, basadas en el prejuicio privado, y enmascaradas como declaraciones sobre el "bien público" y la "salud moral" del cuerpo político nunca deben servir como base para leyes y ordenanzas.

    Debe tenerse en cuenta que el libertarismo Gnóstico no es una mera cuestión de conveniencia política o económica. En realidad, este libertarismo está enraizado en los rasgos más fundamentales del mito Gnóstico, que tiene como tema central la liberación del espíritu divino encarcelado de todos los lazos impuestos por el falso cosmos del demiurgo. Los primeros líderes cristianos, incluso cuando no eran manifiestamente de la rama Gnóstica, han repetido a menudo las expresiones libertarias de la actitud Gnóstica. La atrevida declaración del Apóstol San Pablo: "Todas las cosas me son permisibles", así como el adagio de San Agustín: "Ama a Dios y luego haz lo que quieras", indican que el mensaje cristiano estaba destinado a reemplazar a la ley de Jehová, la soberanía del alma individual restaurada por el nuevo pacto del amor. La relación entre la libertad y el amor ha sido notada por muchas almas sabias en muchas tradiciones, incluso en la de la India, donde encontramos una formulación de los cinco grados del amor a través de los cuales el adorador recibe el aumento de lo que en nuestra propia tradición podríamos llamar Gnosis. El primer grado del amor, se nos dice, es el amor del siervo por el amo, el segundo de compañero a compañero, el tercero del padre por el hijo, el cuarto de cónyuges el uno por el otro, y el quinto o más alto grado, se define como apasionado e ilícito, es decir, no sancionado por ninguna regla de la sociedad o de la razón; un amor totalmente libre de cualquier limitación.

    Este sistema de cinco variedades de amor muestra no sólo un aumento de intensidad de etapa en etapa, sino también, y lo que es más importante, un aumento de la libertad. Lo que comenzó como servidumbre termina en total libertad. Cuando la restricción da paso a la libertad, la fuerza del amor aumenta hasta convertirse en la suprema influencia liberadora del ser. Ahora bien, este concepto, o más bien la realidad, no es desconocido en el misticismo occidental. Aún cuando podemos suponer con razón que el misterio Gnóstico de la Cámara Nupcial era un rito espiritual que, sin embargo, no estaba exento de la concomitancia físicamente sexual, por lo que sabemos que a partir de cierto tiempo la tradición mística alternativa de Occidente vino a abrogar el dualismo del cristianismo ortodoxo con respecto al amor, y vino a reemplazarlo por una experiencia unitaria que era a la vez espiritual y física. La ortodoxia cristiana medieval insistió en la dualidad de Eros (amor carnal o sexual) y Ágape (amor espiritual, o caridad). La tradición Gnóstica, ya sea expresada por Valentín en Alejandría o por los trovadores en la Francia medieval, tiene como objetivo "hacer los dos en uno", uniendo el Eros con Ágape y reemplazando ambos con la síntesis superior, llamada por los trovadores "Amor". Este Amor no es ni carnal ni fantasmal, ni sensual ni espiritual, sino que participando de ambas cualidades representa una cualidad totalmente nueva. El conjunto es mayor que la suma de sus partes. Este conjunto, o mejor dicho Integridad, no es otra que la epifanía terrestre del Pleroma. El amor sexual y no sexual se combinan para producir la grandeza inefable en la vida humana.

    Aquí se encuentra el secreto real de la sexualidad. A medida que la conciencia se libera de la esclavitud del inconsciente, y con ella de los tabúes, temores y culpas inculcados por la sociedad y la religión exotérica, la fuerza liberadora del eros se une a la inspiradora energía de ágape. Esta unión mística produce entonces una explosión de libertad, un salto de libertad de poder increíble. El libertarianismo sexual de los Gnósticos ha producido ahora su fruto aeónico, el gran desenlace del proceso de la edad ha llegado. El sexo es importante porque libera y, para liberar la sexualidad misma, debe poseer un grado óptimo de libertad.

    Los humanos son seres sexuales y espirituales a la vez. Cuando una u otra de estas dualidades es reprimida o descuidada, la desunión y el tormento prevalecen. Cuando ambos están unidos en la libertad, la verdadera liberación y la alegría se manifiestan. Por lo tanto, debemos ser libres: libre para vivir intelectualmente, emocionalmente y, de hecho, sexualmente. Debemos ser libres para experimentar, fracasar y tener éxito, estar perplejos y ser iluminados. El día de la vieja ley de la restricción debe ser declarado difunto, y el amanecer de la nueva ley de la libertad debe ser introducido dentro. Al decir esto no estamos proclamando una novedad. Tenemos las palabras de San Pablo a los romanos diciendo: "Dios ha entregado a todos los hombres a la desobediencia, para que manifieste su misericordia a todos". Jesús dijo: "No juzguéis para que no seáis juzgados." Y Heraclitus el sabio griego escribió: "Para Dios todas las cosas son justas y buenas y correctas, pero los hombres tienen algunas cosas equivocadas y algunas correctas. El bien y el mal son uno". La gran y terrible verdad es: Que debemos ser libres, no sea que perezcamos; que estamos condenados a la libertad, que la eterna obligación de auto-liberación nos ha sido impuesta antes de que el mundo comenzara, incluso antes de que el creador de este mundo llegara a ser. No hemos nacido para cumplir las leyes oscuras, y llevar las cadenas ennegrecidas de los gobernantes de este mundo, sino para ser libres, liberados conscientes hijos divinos de la luz. Como dice un himno Gnóstico: "La nuestra es la voz del despertar en la noche eterna". Debido al diseño del cielo, esta voz no es pronunciada por uno, sino por dos; no por el hombre solo o por la mujer por sí misma, sino por ambos al unísono. La voz del despertar es al menos en parte una voz sexual. El himno no es meramente de alabanza sino de pasión. Hoy como siempre las palabras de Goethe nos recuerdan la verdad Gnóstica:

"Mann und Weib, Weib und Mann,
Reichenandie Gottheit an."

(El Hombre y la Mujer, la Mujer y el Hombre,
Juntos alcanzan la Divinidad.)

domingo, 13 de agosto de 2017

Eros y Gnosis - IV

Conclusiones para la Vida diaria - y nocturna -
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    Es un cliché que vivimos en una época de gran confusión sexual. Los clichés, sin embargo, no suelen ser falsos, simplemente se han convertido en clichés por la repetición excesiva ¿Puede el punto de vista Gnóstico traer cierta claridad a esta confusión? ¿Puede el Gnóstico contemporáneo ofrecer sugerencias significativas sobre temas sexuales y perplejidades de nuestro tiempo? Responderemos a estas preguntas indicando nuestra posición Gnóstica con respecto a las cuestiones individuales de significación sexual.

1 - Sexo en general.

La biología, la psicología y el Gnosticismo indican que el sexo es un factor benéfico, que aumenta la conciencia en la vida humana. Las personas sexualmente activas son miembros más saludables, más equilibrados y, en general, más agradables de la sociedad que los sexualmente inactivos. Hay indicios de que el sexo es bueno para usted física, psicológica y espiritualmente. Todo el sexo que no es perjudicial para nadie y no viola la soberanía de ninguna persona es bueno, aunque algunos tipos de relaciones sexuales, como las de los compañeros amorosos, preocupados y compatibles, son sin duda mejores que otras.

2 - El Sexo y lo Sagrado.

En muchas religiones, tanto pre-cristianas como contemporáneas, las prácticas sexuales juegan cierto papel. Si bien no hay nada inherentemente equivocado con la noción de que los actos sexuales y los actos religiosos pudiesen converger, hay que tener mucho cuidado al tratar de aplicar tales principios dentro de un contexto contemporáneo. Tales prácticas mágico-sexuales, como las que se encuentran en los Tantras hindúes, en el "gran rito" de las brujas y en la magia sexual del difunto Aleister Crowley, sufren del inconveniente de que tienden a despersonalizar a los individuos que participan en ellas. Joseph Campbell, en su espléndido libro "Myths To Live By", ha señalado que, comenzando con el misticismo de los Trovadores, Occidente llegó a abrazar la magia del amor en contra de la mera magia sexual. En los comentarios de C.G. Jung sobre el Rosarium Philosophorum indica que un principio similar de amor mágico estaba presente en el sistema de la Alquimia. La tradición Gnóstica indica que las primeras comunidades de conocedores, en particular las ligadas a las enseñanzas de Valentino, practicaban un rito supremo de unión pneumática, a veces llamado el "misterio de la cámara nupcial", que pudo haber servido como prototipo de muchos ritos posteriores de Amor Mágico, que simboliza la unión de la personalidad inferior con el pneuma celestial, que se puede concebir como de naturaleza contrasexual (mujer para hombres y hombre para mujeres). El desarrollo de una personalidad consciente es uno de los grandes logros de la espiritualidad occidental. Las personas aman, los seres inconscientes simplemente copulan. Ambas acciones son mágicas, pero la primera es preferible a la segunda. No hay duda de que la magia de los sexos necesita ser reincorporada a la religión, pero debemos tener cuidado de que al intentar hacerlo no recurramos a prácticas arcaicas, que fueron útiles en períodos de la historia cuando la conciencia y la personalidad eran mínimas en comparación con las condiciones contemporáneas.

3 - Matrimonio.

El sacramento cristiano del matrimonio fue el último en ser formalmente aceptado. Generalmente no llegó a ser utilizado en la iglesia durante cientos de años. La razón de esto se puede encontrar en el hecho, no reconocido, de que la Iglesia primitiva, junto con los Valentinianos, sólo conocían un verdadero matrimonio: el matrimonio celestial de la personalidad con el espíritu. La relación contractual de dos personalidades terrenales dentro del contexto de la propiedad, la herencia, etcétera, inicialmente la iglesia lo dejó exclusivamente al estado. Sólo cuando la Iglesia se permitió convertirse en agente del poder secular, llegó uniformemente a practicar el matrimonio como un sacramento. Así, la práctica actual del sacramento del matrimonio, es un sacramento deficiente, una mera sombra del misterio de la cámara nupcial. No hay razón para que la iglesia, ni siquiera la Iglesia Gnóstica, no bendiga las relaciones contractuales de hombres y mujeres cuando se les pida, pero hay que tener en cuenta que no es un misterio del mismo orden que la Eucaristía, las Órdenes Sagradas, o los otros misterios verdaderos. La noción de que el congreso sexual sin el beneficio de tal relación contractual es pecaminosa no puede ser aceptada dentro de un contexto Gnóstico.

4 - Homosexualidad, Bisexualidad y Androginia.

Se entiende generalmente que en el nivel no físico, las personas no se limitan a su género corporal. Jesús declaró en las escrituras Gnósticas que "vino a hacer el varón y la hembra en uno solo, de modo que el varón no sea varón y la hembra no sea hembra". Podemos tomar esto para significar que, para alcanzar la totalidad del Pleroma, todas las personas se están esforzando hacia una androginia espiritual. En la fase hílica del desarrollo esto a menudo se manifiesta como bisexualidad polimorfa, en la fase psíquica como homosexualidad, y en la fase pneumática se mueve cada vez más en el área de una androginia espiritual. Ninguno de ellos es pecaminoso o debe ser condenado en el pensamiento Gnóstico. La idea de un "crimen contra la naturaleza" carece de sentido para el Gnóstico, porque nuestra naturaleza no es meramente la naturaleza física, como nuestro género, sino nuestra naturaleza total dentro de la cual existen todas las dualidades. Cuando se le preguntó al gran Gnóstico moderno C.G. Jung sobre la homosexualidad se limitó a decir: "Bueno, son las únicas personas que están tratando de hacer algo contra la sobrepoblación". La atracción de personas del mismo género entre sí se encuentra con los tabúes más poderosos de las fases patriarcales-psíquicas del desarrollo cultural y es por lo tanto, gravado por muchas ideas innecesarias y aprehensiones.

5 - El control del nacimiento y el aborto.

Los antropólogos han observado que las sociedades agrícolas tienden a oponerse a la limitación de los nacimientos, mientras que las sociedades nómadas-pastoriles alientan lo contrario. Muchas grandes religiones llegaron a adoptar los mitos de las sociedades agrícolas y han proscrito el control de la natalidad y el aborto. La justificación teológica presentada en apoyo de la posición de estas religiones es más o menos en el sentido de que la prevención del nacimiento es una contravención de la voluntad de Dios. Muchas religiones creen que un alma distinta está unida a cada feto en la concepción, y que por lo tanto la destrucción del feto es asesinato. Esta idea es altamente especulativa y, como todas las nociones teológicas, no está sujeta a ninguna evidencia. Las tradiciones Gnósticas sostienen que la conexión del alma con el feto es mínima, hasta el séptimo mes de embarazo. La furia obsesiva de varios religiosos en nuestros días contra el control de la natalidad y el aborto no debe provocar ninguna simpatía en los Gnósticos. Es obvio que, cuanto más consciente se vuelve la humanidad, más ejercerá un control consciente sobre el tamaño de las familias, y menos inclinada estará en colocar innumerables descendientes sin ningún cuidado en una tierra superpoblada. Que la gente sencillamente debería convertirse en sexualmente inactiva cuando no desea hijos es una noción tan tonta como poco realista.

6 - Monogamia, celibato y castidad.

Aunque a menudo confundidos, estos tres términos tienen significados muy distintos. La monogamia denota la exclusividad sexual en favor de un solo compañero. Es una idea que adquirió mucha importancia en la fase psíquica de la psicohistoria. Incluso hoy en día puede tener mérito para algunos, pero no debe ser defendida o aplicada en general. A medida que la conciencia se expande, las necesidades afectivas y emocionales también se amplían. Puede resultar contraproducente asociarse a ideas rígidas de monogamia en tales casos. El celibato es el estado no casado, como es costumbre, entre el clero de la Iglesia Católica Romana. Los Gnósticos no hacen reglas sobre si su clero debe casarse o no, y por lo tanto, la cuestión del celibato no es de gran importancia para nosotros. La castidad implica la abstención de cualquier tipo de actividad sexual; es una práctica que pone una tensión muy pesada en la psique de las personas, y sus beneficios son mínimos, si los hay. Cada vez que se emplea este término en la actualidad, tiende a designar la unidad familiar nuclear de la sociedad industrial, lo que significa, en realidad, un fenómeno de los últimos cien años. En el tiempo de Jesús o incluso en el de Luis XIV el concepto de familia difería radicalmente del de hoy. Acompañar a los reaccionarios morales de nuestro tiempo y sostener la familia nuclear de la reciente cosecha, como el divinamente decretado parangón de toda virtud, bondad y la mejor piedra angular de la sociedad es, por decir lo menos, irreal. Aunque es probable que exista algún tipo de estructura familiar en la humanidad, debemos poseer una visión elástica respecto a sus contornos y carácter futuros. Algunas investigaciones modernas indican que los cambios radicales en la imagen familiar actual serían muy beneficiosos para el bienestar psicológico de las personas en nuestra sociedad. El Dr. David Cooper, psiquiatra existencial y asociado de R.D. Laing, en su excelente obra "La muerte de la familia" (Penguin Books, 1971), ha construido un caso convincente para la necesidad de desarrollar alternativas a la familia nuclear de la sociedad convencional. Una vez más, hay que recordar que a medida que crece la conciencia humana, la importancia de los lazos y las raíces basadas puramente en la sangre y el suelo tienden a disminuir. Relativamente primitivas, las sociedades tradicionales suelen estar tan construidas que el individuo es tiranizado y empequeñecido por la familia. En contraste con esto, las sociedades urbanas modernas se mueven cada vez más en una dirección en la que la familia pierde su dominio sobre los individuos que necesitan desarrollar sus propias vidas y recursos. Para fines prácticos se puede observar que cuanto menos cerrado, menos insular y nuclear es la familia, menos probable es que destruya la independencia sexual y social del individuo. Una familia debe actuar como un trampolín para la vida y para las personas, y no como una fortaleza en la que se encierra un pequeño núcleo de personas, al mismo tiempo que cierra el mundo mayor.

7 - El sexo y la procreación de la descendencia.

Como se puede deducir de varias declaraciones anteriores, el Gnóstico no puede adoptar la enseñanza de que el sexo existe puramente con el propósito de la procreación. Semejante punto de vista, aunque es sostenido por los teólogos, es totalmente no espiritual y tiene la peor clase de miopía materialista. Con esto queremos decir que la paternidad no es sino una de las funciones de la vida, y no debe obtener ascendencia sobre todos los demás. Los niños requieren "parentalidad" por sólo un cierto período de sus vidas, y cuando los padres no lo reconocen, una infelicidad indecible puede resultar. Las mujeres, en particular, han sido desviadas por la cultura y la religión hacia el papel de la maternidad excesivamente sentimental e inflado, y al tiempo que protagonizan este papel, a menudo han olvidado cómo ser mujeres. La prudencia monástica no podía aceptar lo femenino en ningún otro aspecto, excepto el maternal, el ideal femenino en la cristiandad se convirtió en la madre, condición que a su vez limitó y restringió la vida psíquica y física de las mujeres. Una de las grandes tareas del Gnosticismo moderno es restaurar la dignidad y la importancia de lo femenino dentro de un contexto espiritual, y esta tarea incluye liberar lo femenino de expresiones tan limitadas como "madre" y "virgen" (por no hablar del absurdo biológico de la "madre virgen"). Como maternidad y paternidad no son sino uno de los posibles subproductos de la sexualidad humana, resulta obvio que la sexualidad tiene muchas más funciones, y mucho más amplias en la vida, que servir simplemente como vehículo para la procreación. Amor, afecto, relación, vínculo espiritual; todo esto se facilita y mejora por el sexo. Necesitamos volver a decir que el sexo es beneficioso para la humanidad, física, psicológica y espiritualmente. La procreación, por otra parte, no es seguramente beneficiosa para la raza humana. Los Gnósticos deben agregar su voz urgente al coro siempre hinchante que pide programas eficaces y acción concentrada contra la explosión de la población. Es obvio que lo que el mundo necesita no es menos sexo sino menos descendencia.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Eros y Gnosis - III

 Eros y Gnosis - III

+ Stephan A. Hoeller


Diferentes trazos para diferentes Gnósticos

    Las consideraciones psicohistóricas antedichas plantean cuestiones importantes que podrían ser de interés para los Gnósticos contemporáneos ¿Todos los Gnósticos están obligados a seguir la ética neumática en todo momento? ¿La moralidad psíquica, especialmente en el área sexual, sigue siendo relevante para el Gnóstico? ¿Todos hemos superado exitosamente los modos de conducta hílicos? ¿Y cómo probablemente las respuestas a estas preguntas pueden afectar el comportamiento sexual de los Gnósticos contemporáneos?

    Nuestra situación podría resumirse de la siguiente manera: Vivimos en una cultura que, aparentemente, sigue un sistema psíquico de moralidad en materia sexual, pero que en la práctica, a menudo, está compuesto de personas cuyo carácter es hílico. El carácter pneumático está muy lejos, y normalmente se halla escondido en los rincones secretos de la vida contemporánea. Por otra parte, todas las personas poseen componentes hílicos, psíquicos y pneumáticos en su carácter, con uno u otro predominando. Por lo tanto, es evidente que la mayoría de las personas, incluidos los Gnósticos, expresan su sexualidad a veces de manera hílica, aunque otras veces pueden estar vinculadas a actitudes predominantemente psíquicas y, en algunos casos, pueden ser capaces de un comportamiento que puede ser adecuadamente reconocido como pneumático. La mayoría de las personas también pueden pasar por estas fases en sus propias vidas. No es raro que la juventud sea sexualmente bastante hílica (una especie de sexualidad adolescente, por así decirlo), mientras que la juventud adulta está involucrada en el ambiente marital y social de una moral sexual psíquica, y las personas de mediana edad tienen de hecho una actitud liberada hacia la sexualidad, sin graves inhibiciones y culpas; en resumen, una actitud que se aproxima a la del pneumático.

    Puesto que sería razonable decir que los Gnósticos modernos pueden encontrar a personas de las tres orientaciones en su seno, podría ser útil presentar aquí unas breves pautas para los tres tipos con respecto a la sexualidad.

    Al hílico hay que recordarle que, mientras que la sexualidad hílica no es más pecadora o menos virtuosa que cualquier otro tipo de sexualidad, sigue siendo limitante y limitada. El comportamiento sexual indiscriminado se caracteriza por la inconsciencia, y esta es una condición que uno debe superar. Sin embargo, nadie puede ser igualmente consciente de todos los aspectos de la vida en todo momento, y un nivel relativamente alto de conciencia en un área puede ser acompañado por un nivel relativamente bajo en otro. El concepto clave siempre debe ser la autenticidad. Si nuestra conducta nos ha aportado tanta conciencia como pudimos reunir bajo las circunstancias, esto debería ser suficiente. No debe haber juicio hacia nadie por sus costumbres sexuales. La autenticidad por naturaleza es un tema muy personal. Una persona puede ser mucho más auténtica y consciente al asociarse con múltiples parejas sexuales que otra encerrada en la rígida jaula psíquica de la llamada monogamia. Luchar por la conciencia traerá inevitablemente su propia recompensa, y es mucho más útil que la obediencia ciega a las reglas externas.

    La persona psíquica puede resultar más problemática dentro de un contexto Gnóstico que la hílica o la pneumática. A diferencia de los hílicos "viva la vida", los psíquicos tienden a ser personalidades rígidas, con una proclividad fuerte para proyectar sus propias sombras, especialmente sus sombras sexuales, en otras personas. Tienden a ser críticos, intolerantes y auto indulgentes. En resumen, son un desastre, o al menos aparecen como tales. Los psíquicos deben recordar que la bondad, por los estándares de cualquiera incluyendo la propia, nunca es suficiente. La totalidad, no la bondad, es el objetivo de la vida Gnóstica. A Jung le gustaba decir de una manera verdaderamente Gnóstica: "Sólo la plenitud del ser es lo que cuenta". Las reglas existen para ser superadas. No siempre estaremos dispuestos a superarlas, pero la conveniencia de la perspectiva siempre debe tenerse en cuenta. Cuando seguimos las reglas a la manera del psíquico, pero vemos a través de un vaso oscuro, debemos aspirar a la visión clara cara a cara con la realidad auténtica. Aunque debemos tener cuidado de no juzgar al hílico, también debemos disuadir a menudo al psíquico de juzgar a los demás. A los psíquicos también se les puede recordar que sólo la ley psíquica crea el pecado. "Yo no había conocido el pecado sino por la ley", dijo un profeta hebreo. Cuanto más severas sean nuestras propias normas de juicio, mayor será nuestra propia culpa e impotencia espiritual, y más disminuirá nuestro potencial de liberación. La culpa sexual ha sido la maldición más grande que el demiurgo y sus secuaces han lanzado contra la humanidad; ha sido la plaga de nuestra cultura, el sofoco de la creatividad y el enemigo de la Gnosis. Debe ser reconocido y sus sugerencias rechazadas en todo momento.

    Esa "rara avis" conocido como el pneumático, debe sobre todo ser discreto. Los peumáticos tienen un derecho divino a su libertad, incluyendo su libertad sexual, pero no tienen derecho a las malas costumbres. La nobleza espiritual del mundo debe mantener el decoro y la discreción mientras ejerce sus prerrogativas. El cómico adagio, a menudo atribuido a la aristocracia británica de hace algún tiempo, puede recordarse aquí: "Haz lo que quieras, pero no lo hagas en el camino y asustes a los caballos". La sexualidad politizada, como la que hemos vivido en la época de los diversos movimientos de liberación, viene a menudo bajo el rótulo de malos modales. Los psíquicos rígidos no serán convertidos a un punto de vista pneumático al enfrentarse con una conducta sexual inadecuada a su nivel de conciencia. La acción mal aconsejada crea inevitablemente la reacción.

    El pneumático no necesita disculparse por su estado liberado, y no necesita disimular ni ser culpable de hipocresía. Al mismo tiempo, deben extender a los no liberados las mismas libertades que ellos mismos exigen. Las personas que hacen alarde de su sexualidad no convencional y quieren obligar a todos a soportar sus debilidades sexuales sin queja son por lo general hílicos que se han puesto la máscara de los pneumáticos. "Por sus modales y discreción los conoceréis" podría decirse de los verdaderos pneumáticos.

lunes, 7 de agosto de 2017

Eros y Gnosis - II

Eros y Gnosis - II

 +Stephan A. Hoeller.


La Gnosis de la Psicohistoria

La biología humana tiene su historia, y también la tiene la mente humana o la psique. Como era de esperar, la importancia de la sexualidad y de su influencia en diversos aspectos de la vida humana forman parte de esta historia de la mente. Los psicohistoriadores, cuyas teorías contienen elementos relevantes para las preocupaciones de la sexualidad, son numerosos. Entre los inspirados por Freud, singular distinción pertenece a G. Rattray Taylor ("Sexo en Historia"), mientras que entre los seguidores de C. G. Jung hay que referirse a Erich Neumann ("La Gran Madre y el Origen y la Historia de la Conciencia"), así como a Esther Harding ("La energía psíquica, su fuente y meta"). Las consideraciones que siguen a continuación utilizan las teorías de estos autores, y amplían sus opiniones a través de ciertas ideas de los antiguos Gnósticos.

La protopsicología de los antiguos Gnósticos (así como de otros en la cultura helenística), percibió tres divisiones principales de la persona humana. La primera de ellas es materia, o cuerpo (hyle, soma); la segunda mente, o alma (psyche); y la tercera espíritu (pneuma). El punto de gravedad existencial de la vida de una persona se mueve de acuerdo a ciertos patrones de uno de estos tres a los otros, y el tipo de un individuo (hoy llamado tipo psicológico) estaría determinado por cual de estos tres principios actúa como el foco primario de su conciencia. Todas las personas son capaces de tener experiencias de cuerpo, alma y espíritu en alguna medida, pero el asiento de su identidad principal se encuentra dentro de uno solo. Así, hay personas cuyas inquietudes sobresalientes son invariablemente materiales, mientras que otras funcionan principalmente desde un centro de conciencia alojado en su mente, y otras miran todas las cosas desde un punto de vista que es principalmente de un carácter que podríamos llamar espiritual.

La presencia de cualquier individuo dentro de una u otra de estas tres categorías no es una cuestión de accidente, sino más bien de un crecimiento y desarrollo, o conciencia transformacional, que comienza en el plano material y se eleva eventualmente a lo espiritual.

Cuando aplicamos esta idea Gnóstica a la cuestión de la sexualidad humana podemos encontrar algunos desarrollos útiles. Hay, en primer lugar, lo que podríamos llamar un tipo hílico (orientado a la materia) de la sexualidad. Para las personas de este tipo, la sexualidad es primordialmente un impulso corporal, en gran parte ajeno a cualquier sentimiento o consideración por el compañero en el sexo, e incluso inicialmente ignoraba los posibles resultados de la copulación en la reproducción. En cierto sentido, podríamos decir que las personas en esta etapa de desarrollo no están participando en un acto sexual, pero se identifican con él. Un fenómeno interesante relacionado con esto es la identificación de las personas con sus órganos sexuales, como lo demuestran muchas obras de arte primitivo, donde hombres y mujeres están representados con órganos sexuales desproporcionadamente grandes. Similarmente, se puede notar el uso de palabras que denotan órganos sexuales, al describir a un individuo, en el lenguaje de la jerga obscena. Todas estas son evidencias de la identificación de todas las personas con sexo. Los hombres son simplemente portadores de falos y portadores de vagina, no son personas, sino encarnaciones de su sexualidad. La sexualidad hílica, en sus etapas posteriores, también se involucra en la idea de la descendencia. Así, los hombres van a considerar a sus parejas no como personas, sino como las madres potenciales o reales de sus hijos, y las mujeres ven a los hombres como seres capaces de darles hijos. En cada caso se trata de un fenómeno primitivo, una manifestación de impulsos hílicos o biológicos (hay que reconocer que el impulso de tener descendencia es un impulso tan primitivo e inconsciente como el que nos mueve a la relación sexual.) La noción de que el deseo de los niños es de alguna manera más moral y refinado que el deseo sexual es una tontería. Los psicohistoriadores freudianos tienden a llamar a la fase hílica de la sexualidad "Matrística", identificándola con la dominación arcaica de los hijos por la Madre. La sexualidad Matrística es bastante permisiva, incluso promiscua y polimorfa, y conduce a la formación de "culturas de vergüenza" y al desarrollo del tabú del incesto. El término "oral" se aplica a su calidad por los escritores freudianos.

En la siguiente etapa de desarrollo, la sexualidad se vincula con la emoción y el pensamiento. Habiendo tenido lugar el desarrollo del ego, la conciencia ahora desea someter al inconsciente y así desarrolla numerosos dispositivos para el control del impulso. Este es el período más grande de la represión sexual, y la fase en que las cuestiones de la ley y el mandamiento cobran una gran importancia. La terminología Gnóstica llama a esta fase "Psíquica", porque es aquí donde el complejo mente-emoción llamado "psique" (alma o mente) se vuelve dominante. Mitológica y simbólicamente este yo o mente está frecuentemente conectado con el principio masculino, y así encontramos que la humanidad psíquica tiende a ser patriarcal y masculina en su orientación y, por consiguiente, predomina una visión negativa de la feminidad y de la sexualidad femenina. Los hombres en su deseo de control de los impulsos comienzan a ver a las mujeres como tentadoras, como criaturas instintivas que tienen que ser sometidas y controladas. La psicología Junguiana llama a esto la "fase patriarcal", mientras que los escritores freudianos se refieren a ella como "patrística" o identificadora de padre, y su tendencia predominante se dice que es "anal." Es obvio que las influencias culturales dominantes de la sociedad occidental son predominantemente de esta variedad, y que la mayoría de estas influencias provienen de raíces religiosas dentro de la religiosidad semítica del judaísmo, el islam y el cristianismo no Gnóstico. Esta fase del desarrollo de la conciencia está muy unida a la institución del matrimonio, y sus principales tabúes son contra el adulterio y la homosexualidad. Su resultado es la llamada "cultura de la culpa".

La tercera fase, o neumática, es la más difícil de discutir, porque denota una forma o estado de conciencia tan raro hoy como lo fue en los siglos II y III. Sin embargo, hay pocas dudas de que varios Maestros Gnósticos antiguos, especialmente Valentín, imaginaron esta condición espiritual como una unión de los aspectos masculino y femenino del ser humano con una consecuente "androginización", que sin duda también tendría su reflejo en la esfera sexual. Mientras los padres de la Iglesia anti-Gnósticos, con feroz inconsistencia acusaban a los Gnósticos de excesivo ascetismo y licenciosidad al mismo tiempo. Los descubrimientos más recientes de los escritos Gnósticos indican que, dichos Gnósticos, estaban empeñados en una misteriosa pneumatización (espiritualización pneumática) de la sexualidad, proceso que se encarna en el sacramento Valentiniano de la Cámara Nupcial. Uno de los principales resultados del estado neumático de la Gnosis es la capacidad del Gnóstico de elevarse por encima de la ley (antinomianismo) y de ser motivado ya no por el mandamiento externo de la llamada revelación, sino por el mandato interno del residente Espíritu divino. Esto podría ser visto como la forma más elevada de la situación ética, inspirada por la intuición, más que por cualquier consideración racional. El principio es compatible tanto con la ética de la filosofía existencial como con la psicología Junguiana. El Gnóstico neumático ya no puede confiar en ningún mandamiento externo, sino que debe vivir del coraje existencial de las decisiones morales diarias. En palabras de Sartre "está condenado a la libertad". C. G. Jung también previó una condición dentro del proceso de Individuación donde las leyes morales de la sociedad y de la iglesia se relativizan y, de hecho, no tienen sentido para el crecimiento espiritual del individuo. Lo correcto y lo incorrecto se convierten en una cuestión de elección personal basada en la comprensión espiritual, en lugar de en las normas derivadas de un código entregado por dios o por la sociedad.

Las implicaciones sexuales de la fase neumática del crecimiento de la conciencia son considerables. Con la fusión de las actitudes masculinas y femeninas en la psique, se puede esperar que surja una sexualidad plenamente madura. El amor se convierte en el cumplimiento de la ley, y no hace falta decir que este amor también tendrá expresiones sexuales. Tampoco las expresiones de este amor estarán en modo alguno limitadas por las instituciones y los prejuicios humanos, ya se trate del estado civil, del género del amado o de la permanencia o impermanencia de la relación amorosa. El espíritu sopla donde quiere. Las instituciones humanas y las consideraciones terrenales deben palidecer ante el amor neumático. La acusación de libertinaje lanzada contra los Gnósticos por Ireneo, Hipólito y otros se revela así como el tipo de malentendido que el Gnóstico contemporáneo podría enfrentar también. La moralidad intuitiva del pneumático puede ser fácilmente confundida por la incomprensión con la inmoralidad y amoralidad hílica, mientras que no es nada de eso. La fase neumática lleva, por cierto, todas las características de lo que Erich Neumann llamó la "fase integradora", y sus características son hasta cierto punto idénticas a lo que los psicólogos freudianos imaginan como sexualidad "genital".

Continuará .../...