viernes, 14 de octubre de 2011

El Éxtasis de Pablo - VI


EL SEGUNDO ADAN DIVINO

Dr. Gilles Quispel

Traducción: +Thelarbus

De acuerdo con San Pablo, el Cristo es una radiación eterna de Dios, que se incorporará al final de los tiempos en Jesús:

"Fue hecho el primer hombre, Adán era un alma viviente; el último Adán, espíritu vivificante... El primer hombre es de la tierra, terrenal; el último hombre, Anthropos, vino del cielo a la tierra... Y así como hemos traído la imagen del terrenal, Adán, traeremos también la imagen del celestial, Anthropos (que será completado en su totalidad en la eternidad).” (1 Corintios 15:45-49).

El primer hombre es Adán, del que hablan los primeros capítulos del Génesis. El último, Anthrôpos, que vino del cielo a la tierra, es evidentemente la Gloria, el Kabod de Ezequiel, el profeta y el Anthrôpos al que se refiere el Poimandres, el Cristo glorificado.

El hombre nuevo, recreado en Cristo, porta y refleja la imagen de este Anthrôpos celeste. Parece que en San Pablo, como en el Poimandres, este Anthropos que se identifica con el Cristo, sea a la vez el arquetipo del cristiano, en el que Cristo fue configurado. Entonces, el Cristo sería, también según Pablo, la idea ejemplar del hombre nuevo, a la manera de Platón.

CRISTO COMO EL ARQUETIPO COSMICO

Encontramos una concepción similar en la carta a los Colosenses. Puede ser de un alumno de San Pablo pero, para nuestros propósitos, no tiene ninguna importancia. En periodos largos y complicados, el autor argumenta que el Cristo eterno tiene una función cósmica y crea todas las cosas. Esto se hace quizás más claro cuando recordamos que de acuerdo con la Gnosis judía de la que hablamos, no es el Dios Oculto en sí mismo, sino su Gloria, el kabod, que es el "jozêr bereshith", el creador del comienzo.

En el Poimandres tampoco es Dios en sí mismo quien crea, es el Anthrôpos que quiere crear y que, en una versión más primitiva del mito, hace la función de creador del mundo. Pero según el Pablo de la Carta a los Colosenses es una forma del cosmos, pero sobre todo la Ecclesia, que está estrechamente relacionada con el Anthrôpos crístico. Es, con todos sus miembros, el Corpus Christi, el cuerpo espiritual del Hombre divino.


En este contexto, el autor acude a los fieles para atraer al hombre nuevo como si de un abrigo se tratase. El hombre nuevo, el verdadero Yo, que está en proceso de renovarse cada vez más para lograr una Gnosis más profunda, y de reflejar siempre más los trazos del Cristo Cósmico que le ha creado:

"Habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del Cristo que lo creó se va renovando hasta la Gnosis plena." (3:9-10).

Cristo es el arquetipo, el verdadero Ser del hombre nuevo es su imagen, una copia que representa al original. Allí, en San Pablo, encontramos una concepción platónica y hermética.

jueves, 13 de octubre de 2011

El Éxtasis de Pablo - V


EL DIOS HOMBRE EN LA GNOSIS

Por Gilles Quispel

Traducción: +Thelarbus

El modelo del Poimandres fue integrado por la secta judía de los Gnostikoi, que es la base de muchos escritos encontrados en Nag Hammadi en 1945.


En el Apócrifo de Juan, como en muchos otros escritos del mismo grupo gnóstico, la figura del Anthropos se revela al mundo
inferior, de manera que los ángeles inferiores dan forma al cuerpo del hombre Adán, o bien a su cuerpo psíquico, de acuerdo a la imagen de este Anthropos divino.

En varios escritos de Nag Hammadi, este Dios-Hombre es llamado Geradamas, Geraios Adam, el "viejo Adán": es exactamente la misma curiosa expresión que se usaría para indicar la Gloria de Dios más tarde, el Adam Kadmaja de la secta judía de los Mandeos que aún existe en Irak e Irán, y la aún más tardía, Adam Kadmon de la Gnosis judía medieval llamada Kabbalística.
Fue en este temprano período, hacia el comienzo de nuestra era y en Alejandría, que la Kabbalah judía nació mucho antes que la Gnosis judía ortodoxa y la palestina del Trono, que no es más que un calco.

La evidencia más antigua de esta Gnosis alejandrina se encuentra en el poeta judío Ezequiel el Trágico, que vivió en Alejandría en el segundo siglo antes de Cristo. Éste describe, en un fragmento que se conserva de su obra, como Moisés, tras su huida de Egipto y antes del éxodo de su pueblo, vio un trono posado en la cima del Monte Sinaí. Sobre él estaba sentado el Hombre (griego: ho Phôs), con una corona sobre su cabeza y un cetro en la mano izquierda. Con la mano izquierda indicó a Moisés que se acercarse al trono, le dio una corona y le pidió que tomase su lugar en el trono a su lado. Entonces las estrellas cayeron sobre las rodillas y adoraron a Moisés como Dios.

El mensajero humano de la revelación al pueblo de lsrael pasa a ser el Dios. La visión de Dios deificado. Para este hombre, Phôs, por supuesto, es la Gloria de Dios como Hombre, que los apocalípticos y los evangélicos llamaron "bar anash", Hijo del Hombre, lo cual no significa otra cosa que el Hombre. Y sin embargo, esta Gloria es idéntica al Dios escondido.


La misma concepción y la misma terminología se encuentra en Zósimo de Panópolis en Egipto. Según dice, este mismo Phôs, esta Gloria de Dios, ha sido seducida por los ángeles inferiores para habitar el cuerpo humano de Adán. Zósimo fue un alquimista. Esta historia revela que el mito del Dios Hombre en ese momento, el siglo IV de nuestra era, había ya sido integrado en la alquimia, en la que sobrevivirá hasta el final de esta ciencia como Rebis andrógino. Zósimo cita y conoce el hermetismo.

Mercurio, Hermes, siempre ha sido el gran dios de la alquimia, madre de la química. Es posible que Zósimo hubiese pertenecido a la logia hermética. Sin embargo, es evidente que transmite una exégesis de la Biblia que prevaleció en algunos círculos muy liberales de la Alejandría judía. Se trata de una interpretación apologética del pasaje tan pintoresco del Génesis (3:8), que describe cómo por la tarde, el Señor desciende al paraíso terrestre de Adán y Eva, y se da un paseo para tomar una bocanada de aire.

Ya en tiempos de Zósimo y, posiblemente hasta antes, esta historia antropomórfica sorprendió a las mentes iluminados. Por esta
razón se inventa que este Señor tan humano, demasiado humano, no era Dios, sino un ser inferior a Dios, Phôs, el Hombre, la Gloria personificación y antropomórfica que se refresca así. Jehová no es Dios. Está claro que los gnósticos y sobre todo Marción, utilizaron este punto de vista para expresar la diferencia entre el Padre de Jesús Cristo y el dios de este mundo. Este es el camino que conduce finalmente a Anatole France y a su libro "Révolte des Anges".

Zósimo se limita a indicar cómo las criaturas inferiores, los ángeles que se identifican con los espíritus de los planetas, persuadieron a este Phôs, que era ingenuo e inocente, para instalarse en el cuerpo del Adán terrenal que ellos habían formado con sus propias manos. Es así que el alma, el elemento divino, ha sido capturada en el cuerpo y sirve como un esclavo de estas potencias mundiales. Esta concepción hermética de la derrota del Hombre celeste influyó más tarde en Mani, cuando esbozó el drama cosmogónico del Archanthropôs o Adam Qadmaia: según él, este Hombre divino y arquetípico dejó el Reino de la Luz para combatir a los poderes malvados y agresivos, pero sucumbió a sus ataques.

Pero parece que tres siglos antes de Mani, e incluso antes del comienzo de nuestra era, el Phôs divino de Alejandría se opone al Adam terrenal, es decir, la Gloria humana y divina vista por Ezequiel en el hombre terrenal del Génesis.


Nos encontramos con la misma dualidad en San Pablo, que también opone al Adán terrestre al Adán celeste, que es el Cristo.


No es necesario suponer que Pablo dependa directamente de la Gnosis Hermética. Pero parece que utiliza un esquema ya existente para expresar la diferencia entre el hombre antiguo y el hombre nuevo.


Así, los escritos herméticos arrojan una luz nueva e inesperada sobre las oscuridades de San Pablo, que son brillantes como el marfil negro.

El Éxtasis de Pablo - IV


EL DIOS-HOMBRE

Por Gilles Quispel

Traducción: +Thelarbus

El Poimandres cuenta el origen del cosmos y del hombre. Este texto data probablemente del primer siglo de nuestra era, y proviene de una congregación hermética de Alejandría. Era como una logia masónica, de la que los egipcios, Judios y griegos podían ser miembros.

El Poimandres describe cómo Dios, que es la vida la luz, da a luz a un ser celestial semejante a Él, a quien le da toda su obra. Su nombre es Anthrôpos, Hombre. Además, quería también crear y apoyarse a través de la armadura de las esferas, y se prendó de la Naturaleza, una especie de Tierra Madre. Él se une a ella.

Es por esta razón que hay un elemento divino en cada hombre.

Por su parte, la Naturaleza produce cuerpos de acuerdo con la forma ideal del Hombre trascendente.

La influencia del Génesis es más que evidente. El hombre, Adán, es creado a imagen de Dios. Lo que sorprende, sin embargo, es que esa imagen está en su cuerpo. Esto es una concepción que se encuentra tanto entre los Judíos como en los judeo-cristianos, aunque nunca entre los Griegos y los Padres católicos, que querían encontrar la imagen de Dios sobre todo en la razón, el libre albedrío y el alma.

Además, es evidente que el Anthropos celeste no es otra cosa que la Gloria del Señor que, de acuerdo al profeta Ezequiel, tiene la forma de un hombre.

Pero esta imaginería hebrea se combina en el Poimandres con una concepción griega. El Anthropos es a la vez el ejemplo platónico, por el que el hombre es imagen y semejanza. La Gloria se convirtió en Idea, de un mito imaginativo llegamos a un filosofema racional.

Es cierto que Platón no admite que haya una idea del hombre, lo cual es verdaderamente notable y sorprendente. Pero los seguidores de Platón de un período posterior, pertenecientes a la escuela llamada platonismo medio, veían bien la idea de que el hombre era una realidad espiritual y trascendente. Entre ellos se encontraba un tal Eudoro, que enseñó en Alejandría en el siglo primero antes del inicio de nuestra era, y que ejerció una enorme influencia en los Judios, los gnósticos, los herméticos y los cristianos de es ciudad. Sólo hay que pensar en Philon y en Orígenes.

martes, 11 de octubre de 2011

El Éxtasis de Pablo - III


Por Gilles Quispel

Traducción: +Thelarbus

EXPERIENCIA


"Nada se gana con hablar bien de uno mismo. Pero tengo que hacerlo. Así que ahora les voy a contar las visiones que tuve, y lo que el Señor Jesucristo me dio a conocer. Conozco a un hombre que cree en Cristo, y que hace catorce años fue llevado a lo más alto del cielo. No sé si fue llevado vivo, o si se trató de una visión espiritual. Sólo Dios lo sabe. Lo que sé es que ese hombre fue llevado al paraíso, y que allí escuchó cosas tan secretas que a ninguna persona le está permitido decirlas." (2 Corintios 12:1-4).

Es una experiencia muy especial esta de San Pablo. Viajó, al parecer, a través del primer cielo de los siete planetas y atravesó el segundo cielo de las estrellas fijas hasta el tercer cielo en el más allá, donde se encuentra el paraíso, la morada de los bienaventurados y los ángeles. Allí vio al Cristo, que reveló las "voces barbarae", frases incomprensibles
y cargadas de numinosidad, el lenguaje de los ángeles. Y también el Cristo eterno en el palacio celestial le reveló los secretos del otro mundo, destinado exclusivamente a los iniciados en "Las obras del carro que portan el trono divino".

Su estilo balbuceante delata que se trata de una experiencia auténtica y personal. Pero al mismo tiempo, está bien establecido que en los primeros siglos de nuestra era existía un escenario de la ascensión visionaria en el mundo judío.


El propio Talmud dice a su manera que ese tipo de viaje celestial sería peligroso, pero posible. Una vez, dice el Talmud, cuatro rabinos penetraron hasta este paraíso celestial. Uno de ellos se volvió loco, otro murió, un tal Acher se convirtió en apóstata. Solo el rabino Akiva volvió sano y salvo, pero éste era también de una ortodoxia impecable.


¿Por qué Acher llegó a ser un hereje? Porque vio al Ángel del Señor, llamado Metatrón, sentado en el cielo. Sin embargo, en presencia de Dios, los ángeles están de pie. Entonces Acher se preguntó: "¿Podría ser cierto que no hay un único Dios, sino dos principios, dos Dioses?".


Los rabinos de los primeros siglos advierten constantemente contra los herejes que admiten dos principios. Sin embargo, en sus tradiciones esotéricas ellos admiten que hay doctores en Israel que saben combinar esta doctrina tan desacreditada con una ortodoxia más que perfecta. Su enseñanza está contenida en cinco tratados que datan de un período entre el segundo y el cuarto siglo tras el nacimiento de Jesucristo, y describen el paso de algunos rabinos por las siete esferas o los siete palacios celestiales hacia el trono de Dios descrito en Isaías 6.

El más importante de estos tratados es Hekhalot Zutarti, estudiado recientemente por Joseph Dan. Este escrito contiene una Gnosis judía de dimensiones cósmicas, que revela "el secreto del mundo", y declara que, en principio, todo hombre tiene una escala para ascender al Pleroma celestial por sus propias fuerzas y alcanzar la visión de Tetrosia, segundo principio, y el hombre es capaz de hacer todo esto sin autorización de La Sagrada Escritura, y sin apoyarse en las tradiciones exegéticas de los Ancianos.

La escalera recuerda a la escala de Jacob, por la que una vez Jacob vio a los ángeles ascendiendo hacia Dios y descendiendo hacia él (Génesis 28:12). O la escalera de Natanael, a quien Jesús prometió que un día iba a ver el cielo abierto, y
los ángeles de Dios ascendiendo hacia el Hijo del hombre en lo alto y descendiendo hacia él (Juan 1:51).

Pero lo realmente sorprendente es que estos rabinos no llegan a sus conclusiones por una exégesis de Isaías 6 ("He visto al Señor") o del primer capítulo del profeta Ezequiel, que vio la Gloria de Dios bajo la forma de un hombre. Estos rabinos no interpretan las visiones de los profetas, pero ellos tienen la misma experiencia.

"Esta declaración", dice Joseph Dan, "es revolucionaria porque anula y niega la base de las actitudes religiosas de los Judios, que estaban tratando de desarrollar durante el segundo siglo y posteriores."

Esto es exactamente lo que hizo Pablo. Después de haber tenido contacto directo con Dios, ya no necesitaba la Ley. Fue un precursor gnóstico de los gnósticos judíos. A pesar de que siempre ha interpretado la Biblia como Akiba, por otro lado era un renegado como Acher, y por las mismas razones. Tras su ascensión extática también podría afirmar con certeza que hay en realidad dos principios. No era el único.


Existían en esa época algunos círculos apocalípticos que decían que el ángel del Señor que se le apareció a Moisés en la zarza ardiente, Jao-el o Metatron, identificado con el Nombre (el Tetragrammaton, en griego: Jao) y con la Gloria de Dios, también era divino. Este es en el fondo el Logos de Filón de Alejandría, llamado por él como "el segundo Dios". Esta concepción fue condenada mucho más tarde como herejía por el judaísmo rabínico que, entre otras muchas facciones, ganó la supremacía en una lucha secular, como la facción católica en la iglesia cristiana.


La Gnosis judía del Trono deriva de estos medios apocalípticos: Tetrosia Señor Dios de Israel, conteniendo en su nombre una alusión a Tettares, cuatro, el Tetragrammaton, no es más que una variante mal disfrazada de Jao-el, el Ángel del Señor.


La diferencia entre estos apocalípticos y Pablo, es sobre todo que el apóstol identifica a la Gloria luminosa y concreta de Dios que él había contemplado en su experiencia religiosa, con el hombre Jesús el Nazoreo.


Lucas, en tres versiones ligeramente diferentes en los Hechos, parece indicar que Pablo había visto la luz en el camino hacia Damasco. Una luz llegada del cielo le envolvió en su claridad y Pablo cayó al suelo. La alusión al primer capítulo de Ezequiel es más que evidente. El profeta también ve el Kabod, la doxa luminosa y cae al suelo. Esta gloria tiene la forma como de la apariencia de un hombre y reveló a Ezequiel que Dios no abandona a su pueblo, incluso en el exilio. Este es el gran tema de la Gnosis judía, falsamente llamada mística judía, hasta nuestros días.


Se había extendido hasta los principios de nuestra era desde Alejandría, donde tantos Judios vivían en el exilio. De hecho, este capítulo de Ezequiel se había convertido en el núcleo de las especulaciones gnósticas más audaces.


Es el Poimandres, el primer escrito del Corpus Hermético, el que lo prueba.



lunes, 10 de octubre de 2011

El Éxtasis de Pablo - II


Por Gilles Quispel

Traducción: +Thelarbus

PABLO, UN VOLCÁN ACTIVO

En su libro "La Mystique de l'Apôtre Paul", el científico Albert Schweitzer caracteriza a Saulo como un volcán con dos cráteres. Uno de ellos es la justificación del ateo, que significa que el hombre, aunque ateo y perverso en sí mismo, es salvado por Dios para que crea en Cristo. Es una interpretación muy atrevida y muy profunda del Misterio del Gólgota, que muy pocos cristianos han entendido.

El otro cráter es el Ser en Cristo. A través del bautismo el hombre comienza a vivir por el Espíritu, que vive en su corazón y crea y pone de manifiesto al hombre nuevo que es el verdadero Ser, y que inspira todo el Corpus Christi que es la Iglesia.

Según algunos intérpretes, Erich Dinkle por ejemplo, el Espíritu Santo para San Pablo se identifica con el verdadero Ser.

Para dicho tipo de hombre la ley judía está muerta. El advenimiento de Cristo significa la derogación definitiva y completa de cualquier mandato que venga del exterior. El hecho crístico no es el cumplimiento de la Ley o de su perfección, sino su fin definitivo. De acuerdo con la Epístola a los Romanos (10:4): "Cristo es el fin de la ley" (telos gar nomou Christos).

La vida ética y religiosa está completamente internalizada. Incluso un cristiano de origen judío no tiene necesidad de ser autorizado por la Biblia o por los profesionales de la Ley. Él también vive en contacto directo con Dios. Su odioso yo no existe más, el Cristo celestial y divino vive en su creyente por su Espíritu. Este es el aspecto gnóstico de San Pablo. Esta Gnosis cálido e íntimo, verdadera Gnosis del corazón que la razón no conoce, y que descubre y proviene, de forma inmediata, de la decisiva experiencia que vivió: él vio y oyó hablar al Cristo Eterno en una visión.

El Éxtasis de Pablo - I


Por Gilles Quispel

Traducción: +Thelarbus

VIDA

Saulo nació en Tarso, una ciudad griega de la provincia de Cilicia (Anatolia), hoy en Turquía: Tsjai Tarso, al norte del Líbano. Sus padres habían adquirido la ciudadanía romana y había adoptado el nombre de su patrón en la capital, la familia Paulus. Es por eso que Saulo fue llamado también Pablo desde su nacimiento.

Como su padre, trabajaba en la industria textil, por lo cual Cilicia era famosa. El evangelista Lucas, en los Hechos de los Apóstoles (18:03) lo llama "un fabricante de tejidos", es decir, fabricante de tejidos con pelo de cabra, técnica típica de la patria de Pablo. La familia, así como el mismo Pablo, parece que estaba bien asentada económicamente. En sus cartas se queja de muchas cosas, pero nunca de penurias económicas.

A lo largo de su vida, Pablo ha sido siempre un ciudadano, un hombre de ciudad. No entiende nada de horticultura o agricultura. Este tipo de persona es fácil que pueda imaginar un olivo silvestre injertado en un olivo cultivado
(Romanos 11:17). En su primera carta a los Corintios (9:9) explica a su manera, si el mandato tan humano del Primer Testamento: "No pondrás arreos al buey que pisa la hierba". De acuerdo con sus escritos esto tiene un sentido figurado, e indica que un misionero puede vivir de las contribuciones de sus neófitos. Se pregunta: "¿Es que Dios se preocupa de los bueyes?". Se supone que la respuesta a esa pregunta es "no", mientras que, obviamente, la respuesta correcta es "sí".

Pablo y su familia pertenecía a la secta severa y estricta de los fariseos. Algunos comentaristas hacen demasiado caso de este hecho histórico, así como de su conocimiento del arameo, que fue traicionado por algunos supuestos Arameísmos que se mostraban entre el griego de sus letras, e incluso la infundada presunción de que habría tenido su formación religiosa y teológica en Jerusalén, ciudad monolíticamente ortodoxa. Esto probaría que Pablo era siempre un pensador típicamente judío y no helenístico; porque según esta escuela todos los Judios eran iguales, aunque los Judios palestinos, una pequeña minoría, eran más judíos que sus compatriotas helenísticos en la diáspora.

El mismo Pablo habla de su pasado fariseo con una expresión tan grosera como "mierda", en griego skubala (Filipenses 3:8). Su experiencia religiosa le había librado de esta educación formal y externa.


Pablo describe este evento como un viaje celestial hacia el tercer Cielo y el paraíso, donde había visto y entendido al Cristo divino y eterno, un contacto directo e inmediato con Dios sin la intervención de la Escritura ni de la exégesis rabínica (2 Corintios 12,2-4). En los Hechos de los Apóstoles, Lucas declara que esta experiencia, o una similar, había
tenido lugar en el camino hacia Damasco, cuando Pablo estaba persiguiendo a los seguidores de la nueva religión. Esto debe haber ocurrido alrededor del año 34 D.C.

Unos años más tarde, lo hallamos como misionero de la congregación cristiana de Antioquía, y hablar a los habitantes de Asia Menor.


Cuando volvió a Antioquía, se opuso abiertamente a Pedro en una disputa sobre la validez de la ley judía para los cristianos de origen judío (Gálatas 2). Pedro era un hombre equilibrado, mientras que Santiago, en Jerusalén, estaba a la derecha, y Pablo en la extrema izquierda. Aunque el apóstol de las naciones no lo admite en estos términos, está claro que Pablo perdió el debate. Tras esta confrontación nunca volvió a visitar Antioquía. Se convirtió en un lobo solitario que durante el resto de su vida estuvo comprometido en una prolongada controversia con sus compatriotas y con sus correligionarios de origen judío.


Pablo fue a la región que le era tan familiar, Cilicia y, posteriormente a Occidente. Llegó a Troas, sobre las ruinas de la antigua Troya, cruzó el Helesponto hasta Macedonia y llegó a Atenas, donde pronunció su famoso discurso sobre el Dios Desconocido. Por lo tanto, finalmente concentró su atención en las grandes ciudades, donde el futuro del cristianismo
se decidiría. Durante más de un año y medio trabajó con éxito en Corinto, después más de dos años en Efeso, la capital próspera y magnífica de la provincia de Asia, que ocupaba gran parte de la actual Turquía. Aquí entró en conflicto con los seguidores de la Gran Madre, Artemis en su templo de renombre mundial. Al final tuvo que abandonar la ciudad. Su esfuerzo misionero en Éfeso había fracasado completamente.

En los Hechos de los Apóstoles, el historiador y evangelista Lucas dice que Pablo partió para Jerusalén, sin duda, para entregar las contribuciones de los cristianos de origen no judío a la metrópolis, que gozaban de una regla determinada.

Durante una visita al templo una multitud hostil intentó agredirlo, pero los romanos lo detuvieron para salvarlo. Apoyándose en su ciudadanía, prefiere apelar al emperador. Tras un viaje lleno de aventuras consigue llegar a la capital. Es posible que quedase allí, más o menos prisionero, durante un período considerable, del 53 al 64, la fecha del incendio de Roma.

Su plan de viajar a España no se realizó. Estaba frío con sus antiguos amigos: Juan Marcos, Bernabé, Demas. Todos los cristianos de la gran provincia de Asia le habían abandonado para unirse a sus oponentes, los judeo-cristianos legalistas. Santiago, el hermano más conservador de Jesús, gobernaba y dominaba la congregación madre de Jerusalén. También parece que Pedro habia venido desde Antioquía hasta Roma para poner fin a las disputas entre los cristianos paulinos y los Judios y judeo-cristianos de Roma, que Pablo había provocado con sus comentarios muy audaces y duros sobre la moral de sus compatriotas en su Carta a los Romanos. El Apóstol de las naciones no tenía prácticamente ningún seguidor cuando murió decapitado, dicen, hacia el año 64 de nuestra era, cerca del Puerto de Ostia.


Sin embargo, como señala acertadamente Michael Grant en su monografía sobre San Pablo, este hombre cambió el mundo más
que Alejandro el Grande o Napoleón, mediante su pluma.

Un poco como Aleksandr Isayevich Solzhenitsyn, que se le asemeja de muchas maneras.

sábado, 8 de octubre de 2011

Gnosticismo cristiano en una antigua inscripción del siglo II.



Por +Thelarbus

Comento sobre una noticia aparecida en los medios históricos oficiales:

Estudiosos han identificado lo que parece ser la más temprana inscripción cristiana, que data del siglo II. Es en la colección de los Museos Capitolinos de Roma, y como no han publicado ninguna imagen al respecto, mostramos ejemplos de otras inscripciones cristianas.

Oficialmente, la inscripción es llamada NCE 156, está escrita en griego y, como hemos indicado, data de la segunda mitad del siglo II, momento en que el Imperio Romano estaba en la cúspide de su poder.

Esta inscripción está tallada en piedra, mientras que los escritos que sobreviven de la misma época, son fragmentos de papiros que citan parte de los evangelios y están escritos a tinta. Evidentemente, las inscripciones en piedra son más duraderas que los papiros y son más fáciles de visualizar. La inscripción NCE 156 no cita directamente los evangelios, sino que alude a aspectos de mística cristiana.

El investigador Gregory Snyder, del Davidson College en Carolina del Norte, declaró a Live Science:

"Si en realidad es una inscripción del siglo II, como creo que lo es, se trataría del objeto material cristiano más antiguo que poseemos".

Snyder, quien detalló el hallazgo en la edición más reciente de la "Journal of Early Christian", cree que es un epigrama fúnebre, que incorpora elementos tanto “cristianos como paganos”. Su trabajo cubre 50 años de investigación, llevada a cabo al lado de múltiples expertos, y gran parte de ella en italiano. La inscripción está en la colección de los Museos Capitolinos de Roma.

A todo esto, el profesor de historia antigua de la Universidad de Macquarie en Australia, Paul McKechnie, que también ha estudiado la inscripción, dijo:

"Asumiendo que el profesor Snyder tenga razón, es claramente la inscripción cristiana más temprana identificada".

Según la traducción de Snyder, la inscripción dice:

A mi baño, los hermanos de la Cámara Nupcial llevan las antorchas, [aquí] en nuestros salones ellos las necesitan para los [verdaderos] banquetes, incluso mientras oran al Padre y glorifican al Hijo. Allí [con el Padre y el Hijo] está la única primavera y fuente de la Verdad.

Los detalles sobre la procedencia de la inscripción son incompletos. Fue publicada por primera vez en 1953 por Luigi Moretti en el "Bullettino della Commissione archeologica Comunale di Roma", una revista de arqueología italiana que se publica anualmente.

La única referencia donde fue encontrada es una nota escrita en un papel con la impresión de la inscripción, dijo Snyder. Según esa nota, la inscripción se halló en los suburbios de Roma, cerca de Tor Fiscale, una torre medieval. En la antigüedad, la ubicación de la torre habría estado a unas cuatro millas de un camino llamado la Vía Latina.

¿Cómo fue datada?

Margherita Guarducci, una epigrafista italiana bien conocida que falleció en 1999, propuso la datación para la inscripción en el siglo II hace más de cuatro décadas. Ella argumentaba que la forma en que fue escrita, con un estilo de letras griegas clásico, era sólo utilizado en Roma durante los siglos I y II d. C.

Después de esos siglos las letras cambiaron. Por ejemplo, la letra omega, Ω, se convierte en algo cercano a la letra W. La letra sigma, Σ, cambia a un símbolo que se asemeja a la letra C.

Snyder esencialmente añade más evidencias a la teoría de Guarducci. Analizó un catálogo de 1968 con más de 1700 inscripciones de Roma llamado "Inscriptiones graecae urbis Romae". En el mismo, halló 53 casos de inscripciones griegas con formas de letras clásicas.

"Ningún caso se ha encontrado en el cual, a juicio de los editores del catálogo, una inscripción con las formas de las letras clásicas establecidas en el 156 d. C. pueda ser localizada en la segunda mitad del siglo III o en el siglo IV", escribe Snyder en su trabajo de investigación.

Además, Snyder analizó un inventario de inscripciones de la cercana Nápoles publicadas en una serie de dos volúmenes en la década de 1990, llamado "Iscrizioni greche d'Italia". Halló sólo dos ejemplos que podrían datarse en el siglo III. "En suma, la propuesta de Guarducci al datarla en el siglo II, hacia el 156 d. C., es más fuerte que nunca", según escribe.

McKechnie dijo que, después de revisar el trabajo de Snyder, está de acuerdo con la datación. "La primera vez que leí su artículo me encontraba lejos de estar seguro, pero la segunda vez que lo leí me convenció su argumento sobre las formas de las letras".

Parece ser que el autor de la inscripción era un seguidor de Valentinus, Maestro Gnóstico del siglo II. La inscripción sugiere que una comunidad de sus seguidores pudo haber vivido en la Via Latina durante el siglo II. A lo que añade Snyder:

"Sabemos que Valentinus fue un famoso Maestro Gnóstico del siglo II, que vivió en Roma algo así como 20 años, y que era muy sofisticado... poético, con talento, pensador, orador, escritor".

Sus enseñanzas se cree que están preservadas, hasta cierto punto, en el Evangelio de Felipe, un texto gnóstico del siglo III que fue descubierto en 1945 en la localidad de Nag Hammadi, en Egipto. Como en la inscripción, también se refiere de manera destacada a una "Cámara Nupcial".

Entre otros datos, casi al final del Evangelio, se lee:

Los misterios de la verdad se revelan en imágenes simbólicas. Sin embargo, la Cámara Nupcial permanece oculta. Es el Santo de los Santos.

En verdad el velo del Templo ocultaba al principio cómo Dios gobierna la creación. Mas cuando el velo se rasgue y las cosas del interior se revelen, entonces esta casa quedará abandonada y desolada, y será destruida. Mas la Divinidad entera se apartará de estos lugares y jamás entrará de nuevo, pues allí no podrá unirse con la luz y con la plenitud (Pleroma); pero entrará en el Santo de los Santos, bajo las alas de la cruz y en sus brazos.

Para McKechnie no está muy claro el significado de la Cámara Nupcial, pero si acierta al indicar que “es un ritual que involucra la libertad y la purificación, así como la unión con la divinidad”.

Por último, cerraré este artículo con las últimas frases del Evangelio de Felipe:

“Si alguien se convierte en un Hijo de la Cámara Nupcial, recibirá la luz. Si no la recibe en estos lugares, tampoco podrá conseguirla en otro lugar. Quien recibe la luz, no será visto ni será detenido ni tampoco le molestará nadie a alguien de este tipo, aunque socialice en el mundo. Y además, cuando salga del mundo ya ha recibido la verdad en la imagen. El mundo se ha convertido en la eternidad, pues para él la plenitud es lo eterno. Y así se le revela a él individualmente, no escondida en la oscuridad, ni en la noche, sino escondida en un día perfecto y en una luz santa.”

Más información sobre Gnosticismo: www.fgabraxas.esp.st

miércoles, 28 de septiembre de 2011

sábado, 28 de mayo de 2011

Giordano Bruno, el Espíritu del Renacimiento


Giordano Bruno, una de las mentes más preclaras de nuestra civilización, es considerado como un mago integral en el sentido más amplio. Su profundización en la Alquimia, Kabbalah y en la Gnosis Hermética, lo convierten en uno de los Maestros más influyentes en nuestra cultura espiritual actual.


Poema de Giordano Bruno a sus verdugos


Decid, ¿cúal es mi crimen? ¿lo sospecháis siquiera?
Y me acusáis, ¡sabiendo que nunca delinquí!
Quemadme, que mañana, donde encendáis la hoguera,
Levantará la historia una estatua para mí.

Yo sé que me condena vuestra demencia suma,
¿Por qué?…Porque las luces busqué de la verdad,
No en vuestra falsa ciencia que el pensamiento abruma
Con dogmas y con mitos robados a otra edad,
Sino en el libro eterno del Universo mundo,
que encierra entre sus folios de inmensa duración;
los gérmenes benditos de un porvenir fecundo,
basado en la justicia, fundado en la razón.

Y bien, sabéis que el hombre, si busca en su conciencia,
la causa de las causas, el último por qué
ha de trocar muy pronto, la Biblia por la ciencia,
los templos por la escuela, la razón por la fé.

Yo sé que esto os asusta, como os asusta todo
todo lo grande , y quisierais poderme desmentir.
Más aún, vuestras conciencias, hundidas en el lodo
de un servilismo que hace de lástima gemir…

Aún allá, en el fondo, bien saben que la idea,
es intangible, eterna,divina, inmaterial…
Que no es ella el Dios y la religión vuestra
Sino la que forma con sus cambios, la historia universal.

Que es ella la que saca la vida del osario
la que convierte al hombre, de polvo, en creador,
la que escribió con sangre la escena del calvario,
después de haber escrito con luz, la de Tabor.

Mas sois siempre los mismos, los viejos fariseos,
Los que oran y se postran donde los puedan ver,
fingiendo fé, sois falsos llamando a Dios, ateos
¡chacales que un cadáver buscáis para roer!…

¿Cúal es vuestra doctrina? Tejido de patrañas,
vuestra ortodoxia, embuste;vuestro patriarca, un rey;
leyenda vuestra historia, fantástica y extraña.
Vuestra razón la fuerza; y el oro vuestra ley.

Tenéis todos los vicios que antaño los gentiles
Tenéis la bacanales, su pérfida maldad;
como ellos sois farsantes, hipócritas y viles
Queréis, como quisieron, matar a la verdad;
Mas…¡Vano vuestro empeño!…Si en esto vence alguno;
soy yo porque la historia dirá en lo porvenir;
“Respeto a los que mueren como muriera Bruno”
Y en cambio vuestros nombres…¿Quién los podrá decir?
¡Ah!…Prefiero mil veces mi muerte a vuestra suerte;
Morir como yo muero…no es una muerte ¡no!
Morir así es la vida; vuestro vivir, la muerte
Por eso habrá quien triunfe, y no es Roma ¡ Soy Yo!
Decid a vuestro Papa, vuestro señor y dueño,
Decidle que a la muerte me entrego como un sueño,
porque es la muerte un sueño, que nos conduce a Dios…

Más no a ese Dios siniestro, con vicios y pasiones
que al hombre da la vida y al par su maldición,
Sino a ese Dios-Idea, que en mil evoluciones
da a la materia forma, y vida a la creación.

No al Dios de las batallas, sí al Dios del pensamiento,
al Dios de la conciencia, al Dios que vive en mí,
Al Dios que anima el fuego, la luz, la tierra, el viento,
Al Dios de las bondades, no al Dios de ira sin fin.

Decidle que diez años, con fiebre, con delirio,
Con hambre, no pudieron mi voluntad quebrar,
Que niegue Pedro al Maestro Jesús, que a mí ante el martirio,
de la verdad que sepa , no me haréis apostatar.

¡Mas basta!…¡Yo os aguardo! Dad fin a vuestra obra,
¡Cobardes! ¿Qué os detiene?…¿Teméis al porvenir?
¡Ah!…Tembláis…Es porque os falta la fé que a mí me sobra…
Miradme…Yo no tiemblo…¡Y soy quien va a morir!…